¿Desaparecen operadores de bonos?

Solía ser una profesión atractiva, que inspiró el campo de acción de Sherman McCoy en la novela “La hoguera de las vanidades”. En los 80, se palpaba la emoción del recinto de operaciones, con cientos de personas que hablaban por teléfono, como si se tratara de un evento deportivo, dijo Kerry Stein, responsable de negociación crediticia de Lloyds Securities Inc.

Esa época quedó en el pasado.

“Es sorprendente lo silencioso que puede ser un lugar comparado con lo que yo conocí”, agregó Stein, que comenzó a operar con bonos de alto rendimiento en 1985 en Drexel Burnham Lambert Inc., empresa de Michael Milken, que fue apodado el rey de los bonos basura.

Conforme se redujeron los volúmenes de negociación de bonos, también lo hizo una serie de puestos de trabajo, lo que determinó que hasta los operadores y vendedores más antiguos tuvieran que pasar de firma a firma. Hay una ola de operadores competentes en un sector industrial que solía atraer a los jóvenes en masa, seducidos por el dinero y el prestigio, según Michael Maloney, presidente de la firma de selección de personal de renta fija Michael P. Maloney Inc.

“El modelo de negocios se ha quebrado y el 50 por ciento de las personas de nuestro mundo que se dedican a las operaciones está en problemas en este momento”, dijo Maloney en una entrevista en sus oficinas de Nueva York.

“De cada diez personas, van a quedar tres o cuatro”, añadió. “¿En qué marco temporal? Todos los que conozco están buscando empleo… mejor dicho, están buscando una carrera profesional”.

Caída de las operaciones

Si bien las dimensiones del mercado estadounidense de bonos crecieron vertiginosamente en más de US$5 billones desde 2008, a US$37,8 billones a fin de año, la negociación de deuda ha sufrido una caída, de acuerdo con los datos de la Asociación de la Industria de Valores y Mercados Financieros. El volumen diario promedio de operaciones bajó de US$1,04 billones en 2008 a US$809.000 millones el año pasado.

Esto en parte explica por qué los bancos se abstienen de formar mercados de bonos en tanto el aumento de los requisitos de capital los hace menos rentables. El negocio -donde los compradores y los vendedores se conectan principalmente por teléfono o correo electrónico- también ha sufrido un achicamiento de los márgenes debido a la transparencia de los precios impuesta por los entes reguladores y el aumento de la negociación electrónica.

Los costos de transacción se redujeron luego de que la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera implementara su sistema de información del precio de los bonos, llamado Trace, en 2002. Los operadores de bonos de Wall Street perdieron alrededor de US$1.000 millones en comisiones en el siguiente año, o aproximadamente US$2.000 por operación, según un estudio del Journal of Financial Economics. El sistema busca dar transparencia a un mercado opaco y contribuir a impedir que los inversores se vean desplumados. Bloomberg

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