¿Se salva el euro?

El rescate que recibieron las economías europeas en problemas ha sido condicionado a la implementación de una política de ajuste fiscal muy estricta. Pero el ajuste fiscal no solamente se aplicará en estas economías, sino que se extenderá hacia el resto de los países de la eurozona. Es que es el único camino que existe para poder sostener al euro. ¿Se podrá lograr?

La única receta que los países de la eurozona encuentran viable para evitar el colapso del euro, es implementar un fuerte disciplinamiento fiscal. La política de ajuste está programada para alcanzar hacia 2013 un rojo fiscal menor al 3% en términos de PBI, y si es posible, pasar al superávit de cuentas públicas.

¿Es un objetivo difícil de lograr para el conjunto de países de la eurozona? Si les dijera que el ajuste implicará una reducción del gasto estimado en 300.000 millones de euros, queda claro que no representará un ajuste menor. Es más, la magnitud que la reducción en el gasto público, pueda representar en algunas de las economías, seguramente encontrará una fuerte resistencia de la sociedad.

Entre las economías que comprometieron su ajuste fiscal se encuentran los líderes de la eurozona: Francia y Alemania. La economía francesa, con un déficit fiscal del 8% en términos del PBI, apunta entre otras medidas a aumentar la edad de jubilación para reducir sus gastos en seguridad social. El achicamiento de un déficit fiscal que puede alcanzar este año los 100.000 millones de euros, no parece ser una tarea sencilla.

Alemania por su parte, ha comprometido un ajuste estricto para limitar a un máximo del 0,35% en términos del PBI al déficit fiscal para el año 2016. El rojo actual de las cuentas públicas del gobierno de Angela Merkel superan los 40.000 millones de euros.

La misma receta que se implementará en la eurozona, se va a aplicar en Gran Bretaña, tanto para mantener la solidez de las cuentas públicas y disuadir a los mercados de posibles temores sobre la salud fiscal, como para sostener la fortaleza de la libra esterlina. Es en este contexto que el gobierno británico ha anunciado un plan de ajuste por 106.000 millones de libras esterlinas. El ajuste es imponente, pero también es más que necesario ya que el déficit actual de las cuentas públicas británicas se ubica por el 12% en términos del PBI. Con el recorte en el gasto, este déficit se achicaría hasta el 4,5% en términos del PBI, todavía elevado y de riesgo para la estabilidad económica de Gran Bretaña y para la fortaleza de su moneda.

Las economías europeas alcanzarán hacia fines del 2010 un nivel de deuda pública en términos del PBI que en promedio ascenderá al 85%, lo cual implica un serio riesgo para su estabilidad macroeconómica y anticipa un largo camino de disciplinamiento del gasto público para lograr que dicho ratio se ubique en niveles más tolerables, por debajo del 60%.

La respuesta de las economías europeas ante el debilitamiento de sus monedas, resulta lógica, aunque puede tener un impacto profundo en las perspectivas de recuperación económica. Por otra parte, la decisión de realizar el ajuste de gasto necesario no es gratuita para los mandatarios, en especial, para Rodríguez Zapatero.

En el caso de Grecia, la aprobación del plan de ajuste implicó un fuerte rechazo social y masivas protestas que han paralizado al país durante varios días. En el año se han realizado ya cinco huelgas generales, probablemente las primeras de muchas ya que la situación económica no mejorará. Entre las medidas que ha tenido que tomar el gobierno griego para acceder al programa de rescate, se encuentra el lanzamiento de un plan de privatizaciones de empresas públicas a implementarse entre 2011 y 2013. Así el FMI vuelve a desempolvar sus viejas recetas que han demostrado su fracaso en Latinoamérica.

En Italia por estos momentos se está produciendo una ola de protesta contra las medidas de ajuste de Berlusconi. Italia tiene en estos momentos un déficit fiscal que ronda el 5,3% en términos del PBI. El subsecretario Gianni, el más estrecho colaborador de Berlusconi decía: “Es la hora de los sacrificios y esperamos que sean provisorios, pero debemos evitar terminar como Grecia”. Italia piensa realizar recortes por 24.000 millones de euros, entre los que se contempla el congelamiento de los salarios de los empleados públicos hasta 2013.

El pasado jueves, Zapatero ha tenido que superar una de las votaciones más difíciles en su gobierno en la que se decidió, por un voto, la aprobación de un fuerte recorte presupuestario. El titular del PP, Mariano Rajoy, apuntaba las culpas de la situación española sobre Zapatero: “El presidente del gobierno ha logrado convertirse en el principal problema de la economía española”. Por su parte, desde la Unión General de Trabajadores, (UGT), su titular, Cándido Méndez anunciaba un paro general para el próximo 8 de junio.

“Hemos dado este paso, porque si no salía adelante este decreto, España habría sido intervenida como Grecia en pocos días” decía para justificar la abstención clave de su grupo parlamentario en el decreto del “tijeretazo”, el líder de CiU, Artur Mas. Quizás, este paso dado por el CiU sea en vano luego que el viernes último, Fitch Ratings decidiera recortar la calificación crediticia de España, lo cual puede profundizar su crisis.

La agitación social que se vive por estos momentos en Europa, amenaza la estabilidad de las economías y la concreción de los planes de ajuste. Los gobiernos resisten por el momento, pero habrá que esperar a saber cómo será la evolución de las economías de Europa para saber si los ajustes fiscales decididos pueden sostenerse.

Con una economía global aún bastante deprimida, y con su motor, el consumidor estadounidense, en problemas, las perspectivas de crecimiento económico en Europa no son alentadoras. En este contexto, el impacto del ajuste fiscal se profundiza y consolida al alza la tasa de desocupación. Por el momento, el impacto que la persistencia y aumento del desempleo puedan tener en el sistema financiero europeo, no resulta de gran preocupación, aunque sí se debe seguir con atención. ¿Cuánto tiempo más podrán resistir aquellos europeos que no tienen trabajo y/o que corren el riesgo de perder sus casas ante las dificultades financieras para hacer frente a sus deudas?

Para que el euro pueda soportar la crisis y evite el colapso, los gobiernos se han decidido por el ajuste. El problema que surge es que este ajuste puede “desajustar” otros equilibrios inestables existentes en el contexto europeo. ¿Había otro camino? Probablemente no, y la suerte que se corra está sujeta a lo que pueda ocurrir en el contexto externo, el único canal que puede impulsar la recuperación económica de Europa y mejorar la situación de los que viven allí.

Horacio Pozzo

ValorMundial.com

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Hace meses que lo venimos diciendo y quienes no siguieron embolsaron una muy buena diferencia: El euro seguirá cayendo…

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