¿Se viene el default venezolano?

Mientras Venezuela acumula miles de millones de dólares en atrasos con los importadores, que están alimentando los peores niveles de desabastecimiento en su historia, uno de los principales economistas del país está cuestionando la decisión del gobierno de seguir pagando los intereses de los bonos extranjeros.

“El default masivo en la cadena de importación del país” es en parte lo que le ha permitido al país seguir pagando sus bonos extranjeros, dijo Ricardo Hausmann, ex ministro venezolano de Planeación, que es ahora director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, en una entrevista telefónica desde Boston. “La elección moral me parece extraña. Normalmente los gobiernos declaran que están en incapacidad de pagar mucho antes de llegar a este punto”.

Aunque Hausmann declinó decir si él recomendaba específicamente declarar un default, afirmó que no encontraba “base moral” para que el gobierno y la estatal Petróleos de Venezuela hagan pagos de bonos por $5,300 millones que se vencen en octubre. Con las reservas extranjeras a su nivel más bajo en 11 años y los crecientes retrasos con los importadores, los venezolanos tienen dificultades para adquirir productos tan básicos como medicinas o papel sanitario. Y los precios se están disparando en los bienes que pueden comprar, llevando a que el país tenga la tasa de inflación más alta del mundo.

Los bonos venezolanos se están desplomando mientras el presidente Nicolás Maduro es incapaz de contener la crisis. El rendimiento extra que los inversores demandan para comprar bonos soberanos de Venezuela en lugar de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subió 2.99 puntos porcentuales en el último mes hasta llegar el lunes a 13.39 puntos, su nivel más alto desde febrero, según datos compilados por JPMorgan Chase & Co. El diferencial es el más alto en los mercados emergentes.

La salida de Ramírez

Los bonos cayeron también la semana pasada después de que Maduro removió de su cargo a Rafael Ramírez, responsable por la economía del país, alimentando las preocupaciones de que el gobierno podría demorar o incluso desechar la aplicación de medidas para contener la fuga de dólares, incluyendo una devaluación de la moneda y un aumento en los precios de la gasolina.

Marcos Torres, jefe de economía y finanzas en el Banco Central, no respondió a un correo electrónico en el que se le pedían comentarios sobre las declaraciones de Hausmann. Un funcionario en el Ministerio de Información declinó hacer comentarios.

Hausmann ha sido una figura pública en Venezuela por más de dos décadas, tras servir como ministro de Planificacion en el gobierno que Hugo Chávez, mentor y predecesor de Maduro, trató de derrocar en 1992. Hausmann se integró después al Banco Interamericano de Desarrollo, donde fue economista en jefe antes de sumarse a Harvard en el 2000.

Agenda económica

En un artículo publicado el 5 de septiembre en Project Syndicate titulado “¿Debería Venezuela declarar el default?”, Hausmann y Miguel Angel Santos, también investigador de Harvard, destacaron la manera en que los atrasos con los importadores y la desabastecimiento están afectando duramente a los venezolanos.

“El hecho de que su administración haya elegido declararse en default con 30 millones de venezolanos en vez de Wall Street, no es una señal de su rectitud moral”, escribieron. “Es una señal de su bancarrota moral.

Francisco Rodríguez, economista en Bank of America Corp., dijo que declarar un default ahora sería un error. Las distorsiones creadas por los controles gubernamentales a los precios y la tasa de cambio, más que la falta de moneda dura, están causando la desabastecimiento, dijo.

“Venezuela tiene ingresos en moneda extranjera más que suficientes para asegurar tanto un suministro adecuado de importaciones como para cumplir con sus obligaciones en el extranjero”, dijo Rodríguez en una nota a sus clientes fechada el 5 de septiembre. “Los actuales niveles de escasez están causados no por la necesidad de pagar los intereses de la deuda externa del país, sino por las distorsiones masivas a los precios relativos que han resultado de los severos controles del país a los precios y la tasa de cambio. Resolver esas distorsiones de precios relativos, más que declarar un default, es la clave para restaurar la salud macroeconómica de Venezuela”:

Desplome de bonos

El desplome de los bonos venezolanos este año contrasta con los retornos que generaron durante la gestión de Chávez. Aunque los controles del tipo de cambio y de los precios, junto con la nacionalización de empresas, preocupaban a los inversores, los crecientes precios del petróleo le permitían al gobierno seguir pagando los intereses de su deuda. Los bonos venezolanos dieron un retorno de 677 por ciento desde que Chavez asumió la presidencia en 1999 y hasta su muerte en marzo del 2013, superando la ganancia promedio de 387 por ciento de la deuda de mercados emergentes en ese lapso, según datos de JPMorgan.

Uno de los problemas que el gobierno podría enfrentar si declara el default es que los tenedores de bonos podrían buscar los activos de Citgo Petroleum Corp., la empresa de distribución y refinación de PDVSA en Estados Unidos, para recuperar sus dinero.

Petróleos de Venezuela ha dicho que está buscando vender Citgo por al menos $10,000 millones. Pero incluso ese monto no cubriría los atrasos con los importadores que lMorgan Stanley estimó en junio en hasta $13,000 millones, una cifra que equivale a más de la mitad de las reservas extranjeras del país.

Datos de inflación

Venezuela ha demorado el reporte regular de estadísticas económicas y aún no ha publicado los datos de inflación de junio, julio y agosto, después de que el aumento anual de precios al consumidor en mayo llegó al 61 por ciento. Esa es la inflación más alta entre todas las economías que sigue Bloomberg.

La creciente dificultad para conseguir dólares está forzando a los venezolanos a acudir a los centros oficiales de distribución, donde hace fila para obtener bienes subsidiados con boletos numerados que les dan derecho a comprar artículos como pollo congelado, arroz y aceite para cocinar. Las protestas, desatadas en parte por el desabastecimiento, han dejado 43 muertos este año.

Es “una situación absolutamente insostenible”; aseguró Hausmann en la entrevista telefónica. Bloomberg

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