América latina seducida por China

América latina mira cada vez con mayor insistencia a China y, por su parte, China se interesa más intensamente por Latinoamérica. El gigante asiático va camino de convertirse en la nueva referencia económica en la región como España lo fue durante la época colonial, Inglaterra en el siglo XIX y Estados Unidos en el XX.

Además, el interés es recíproco, pues China es, junto con Estados Unidos y España, la única potencia internacional que tiene una política de estado bien definida hacia la región y no mantiene exclusivamente relaciones bilaterales. China se interesa por las materias primas latinoamericanas (cobre chileno y peruano, soja argentina y brasileña, petróelo venezolano, mineral de hierro brasileño) y sus compras explican el boom de los commodities y la razón por la que la crisis mundial ha afectado menos a América latina.

Como asegura Andrés Oppenheimer la primera década del siglo XXI ha estado marcada por el surgimiento de China como potencia: “el comercio bilateral aumentó desde 10 mil millones de dólares en 2000 a más de 140 mil millones en 2008, y ayudó a la región a sobrevivir a la crisis económica mundial. Según la CEPAL, el comercio entre China y Latinoamérica, que creció a tasas del 30 por ciento anual en la última década, crecerá a la mitad de ese ritmo -alrededor de 15 por ciento- entre ahora y 2020″.

El comercio entre China y América Latina y el Caribe creció de modo vertiginoso a partir de comienzos de siglo. Entre 2003 y 2007 el comercio bilateral pasó de 30 mil millones de dólares a 102.500 millones.  La crisis económica en 2008 apenas produjo daños, con un intercambio global de US$ 143.380 millones aunque en 2009, la crisis provocó una caída de 15,2% en el volumen intercambiado. La situación se revirtió en 2010 con un incremento de 68% en lo que va de año.

Ese interés económico ha provocado que China haya elaborado una política de estado hacia América latina como región, algo que sólo tienen en el mundo dos países: España, por motivos históricos -y desde los 90 económicos-, y Estados Unidos, por razones políticas y comerciales. En 2008 el gobierno chino publicó un “Libro Blanco” sobre cuales debían ser los pilares de su política exterior hacia la región. El ministro chino de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi aseguró que “el informe pretende aclarar más los objetivos de China en Latinoamérica y el Caribe, y ayudar a la comunidad internacional y al pueblo chino a comprender la política exterior china en la región”.

Los principales socios comerciales de China son Brasil, Chile, México, Argentina y Venezuela.  Brasil y Chile, juntos representan el 60 por ciento de las exportaciones a China y el intercambio con Brasil ha llegado a cifras de record con 42.400 millones de dólares.

En abril pasado además Lula da Silva visitó China y formó un “Plan de acción” para el período 2010-2014 que facilita la profundización de las relaciones entre los dos países: un preacuerdo entre la estatal china Sinopec y Petrobras para adquirir participaciones en yacimientos del norte de Brasil y en yacimientos ubicados en las aguas profundas de los litorales del estado de Pará y de Maranhao; y un acuerdo por 5.000 millones de dólares para construir un complejo siderúrgico entre el grupo privado brasileño EBX y una siderúrgica china.

En el primer semestre de 2009, China pasó a ser, por primera vez, el principal mercado para las exportaciones de Brasil. Además, ambos países mantienen una alianza político-comercial ya que conforman junto con India y Rusia el Grupo de los Bric que celebra cumbres anuales para coordinar sus políticas dentro del G-20.

Chile es el otro gran socio comercial de China: sólo entre enero y mayo de 2010, Asia  (China, Japón y Corea del Sur) supuso el 47,8% de los US$ 26.559 millones enviados al exterior por Chile. En 2003, representaba en torno al 32%. Chile se ha visto beneficiada por el alto precio del cobre, que entre enero y mayo de 2010 creció un 90% con respecto del mismo período de 2009, y por el fuerte crecimiento sostenido de China.

La mitad de las exportaciones chilenas a Asia van a China, US$ 7.817,4 millones, por lo que este país se ha convertido en el principal socio comercial de Chile, duplicando los US$ 3.562,8 millones exportados a Estados Unidos. De hecho, la Dirección de Promoción de Exportaciones, ProChile, ha decidido reducir de las oficinas en Estados Unidos (cerrará una en Atlanta y apuesta por abrir dos en China, una en Pekín y otra en Cantón).

Como asegura Javier Santiso “países como Chile o Brasil han conseguido, con el impulso de China y de Asia, diversificar sus exportaciones regionales de manera notable, con equilibrios de tercios en zonas como las Américas, Europa y ahora Asia”.

Perú se perfila como el tercer país de la región en tener a China como su principal socio comercial. El país andino se ha convertido en la nación de mayor crecimiento regional en estos momentos en la región (lo hizo al 11% en junio). Como destacó recientemente el presidente Alan García “solo 2 o 3 países del mundo pueden decir que tienen un promedio de crecimiento del 6,5 por ciento”.

Eso se explica en gran parte por el tirón chino ya que el intercambio comercial con el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), representa el 58 por ciento del total exportado, frente al 30% con Estados Unidos, el 8% con el resto de países de la CAN, o 14% con la UE.

Perú exporta cobre, plomo y harina de pescado al mercado chino así como molibdeno, estaño, frutas, semi-industriales. maderas, químicos, textiles y confecciones. Desde 2009 ambos países tienen firmado un TLC.

Incluso, para algunos temas socio-polítcos, China, una dictadura comunista de partido único, es tomada como ejemplo. Alan García defendió la pena de muerte apelando al ejemplo chino:  “En China el año pasado fusilaron a 5.000 criminales, ladrones, alcaldes que se robaron la plata y ¿qué pasó?, nada”.

Colombia y Venezuela miran a China

Por ese mismo camino querría ir el presidente Hugo Chávez quien anunció que Venezuela aumentará en 130.000 barriles por día las exportaciones a China para elevar en 2011 las ventas totales a 630.000 barriles diarios: “Vamos a sobrepasar el próximo año los 600.000 barriles de petróleo, y pronto vamos hacia un millón. Llegará el día en que Venezuela enviará mucho más de un millón de barriles de crudo a China”.

El ejemplo peruano anima a otras economías emergentes de la región y con gran futuro como la colombiana. De hecho, el nuevo gobierno de Juan Manuel Santos parece decidido a apostar por China sobre todo teniendo en cuenta que ese mercado ha sido muy poco explotado por Colombia, que cada vez le compra menos productos a Estados Unidos y más a China, país con el que mantiene ya un alto déficit comercial desde 2009.

La nueva canciller colombiana María Ángela Holguín ha destacado que se subrayarán las relaciones con Asia porque el presidente Santos quiere tener una política “bastante activa” con ese continente: “también quiere fortalecer los países del Arco (México, Perú, Chile y Colombia) para mirar hacia el continente asiático como un bloque. Muy seguramente abriremos un par de embajadas en Asia y fortaleceremos otras”. El mismo presidente Santos ha recordado que “el interés nuestro de abrir cada vez más espacios en otros mercados en América Latina y en Asia”.

Ya en su día, el anterior vicepresidente de Álvaro Uribe, Francisco Santos destacó que Colombia “tiene todas las oportunidades que se imagine. Hoy, el comercio con China está disparado. Solo en los dos primeros meses del año creció un 500% gracias a la venta de productos tradicionales y no tradicionales. Ya el 40% de las exportaciones a Venezuela las reemplazamos con China”.

Comos señala el analista Román Ortiz a Infolatam el gran problema colombiano, por el momento, para incentivar el comercio con China es que “el único puerto del Pacífico, el de Buenaventura, está en unas pésimas condiciones, sin buenas infraestructuras para acceder y en una región minada por la corrupción y la falta de presencia del estado”.

La vinculación a China está detrás del interés de ambos gobiernos por mejorar su deteriorada relación pues Venezuela necesita a Colombia para dar salida hacia China sus envíos de petróleo. Venezuela es uno de los países que concentra el mayor flujo de inversiones de China, dirigidas  al sector petrolero.

Hugo Chávez logró que China desembolsara 20.000 millones de dólares para un plan de financiación “de gran volumen y a largo plazo”. A cambio garantizó más petróleo para el gigante asiático: “China aportará financiamiento, solo en un primer tramo, de 20.000 millones de dólares” para ayudar a Venezuela, “en condiciones que para nada tienen que ver con las leoninas del FMI”.

En el caso de la Argentina el boom exportador hacia ese país está íntimamente vinculado a la soja. China es el principal comprador de ese producto y sus derivados. A lo largo de la primera década del siglo crecieron tanto la producción de soja como el precio de ese commodities. Curiosamente sin embargo las políticas industriales proteccionistas de los Kirchner han provocado un serio deterioro de la relación comercial.

A fines de marzo, China suspendió las importaciones de aceite de soja provenientes de la Argentina, argumentando problemas de calidad, en respuesta a la imposición de restricciones a la importación de bienes chinos por parte del Gobierno. En la actualidad el Ministerio de Comercio de China está trabajando con Argentina sobre un mecanismo que ayude a resolver una disputa comercial en torno del aceite de soja.

“El mes pasado, nuestro ministro tuvo discusiones profundas sobre el tema con los representantes argentinos”, dijo Yao Jian, portavoz del ministerio:  “Básicamente hemos alcanzado un consenso acerca de que vamos a establecer un mecanismo que cubra al aceite de soja y a otros productos relevantes para promocionar el comercio entre ambos países”.

La oportunidad para México

México y Centroamérica son las economías latinoamericanas que se han visto más afectadas por la competencias de las manufacturas chinas. Ante ese reto algunos países, como Costa Rica, tomaron la decisión de vincularse más al gigante asiático. Es el caso de Costa Rica que firmó un TLC en 2010 que deberá entrar en vigor en 2011. Pero esa apuesta no ha sido seguida en la región centroamericana donde varios países como Guatemala, El Salvador u Honduras siguen reconociendo al gobierno de Taiwan y no al de China.

México es un caso especial. Su principal cliente es Estados Unidos al que vende manufacturas lo cual choca directamente con las ventas de China. De todas formas, Javier Santiso ve en la pequeñez del comercio con China (1% de todo lo que exporta México frente al 81% que va a Estados Unidos) no un obstáculo sino una oportunidad para México.

Según Santiso “México tiene bazas importantes para apostar al auge chino. Una es el petróleo. Las reformas en este sector podrían abrir más posibilidades para aumentar de nuevo la producción y quizás diversificarse hacia China, cuyo apetito por el crudo no da signos de amainar. México posee también un sector agroindustrial importante, algo muy cotizado en China, que carece de muchos productos”.

Además, Santiso añade que “por si fuera poco, México es una pieza clave para las multinacionales en fase de integrar sus cadenas de producción. Si bien buscan abrir bases en China, las empresas japonesas también incorporan a México, ya que ese país tiene grandes ventajas: está muy próximo al mercado final que es EE.UU. y tiene maquilas muy fiables. El empuje del gobierno mexicano por dotarse de una infraestructura mucho más eficiente en puertos, aeropuertos y carreteras apunta a jugar con la gran baza que tiene México y que ni siquiera lo chinos pueden arrebatarle: su cercanía con la mayor economía y el mayor mercado de consumo del mundo”.

Otros siguen viendo en China un peligro y no una oportunidad para México ya que destacan que “el gigante asiático arrebató en 2002 a México el nicho de segundo proveedor a Estados Unidos, y sus productos lo inundan a tal ritmo que se vaticina que en 2012 casi la mitad de las compras mexicanas serán chinas. Si el crecimiento de importaciones persiste, en cinco años más 44 por ciento de las compras totales de México provendrán de China. Hoy, las importaciones de ese destino representan 10,2 por ciento, cuando en el 2000 eran de 1,6 por ciento”.

Por el momento, México registró durante el primer semestre de 2010 un cambio de tendencia favorable en su balanza comercial con China, el país con el que tiene el mayor déficit comercial en el mundo. De enero a junio de 2010, las empresas mexicanas exportaron por valor de 1,720 millones de dólares, un 61.6% más, gracias a la exportación minerales (cobre y plomo).Infolatam

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