Ana Botín va por mayor internacionalización del Santander (SAN)

Los ejecutivos y consejeros del Santander todavía están bajo el shock que ha supuesto la muerte de Emilio Botín, el líder de la entidad durante 28 años y directivo desde hace 50. Reemplazar una figura como ésta es complicado. Ana Botín, la nueva presidenta, lo sabe y es consciente de que tendrá que tomar el relevo con fuerza para evitar que los equipos directivos pierdan fuelle o duden de su liderazgo.

La continuidad marcará los primeros pasos de Ana Botín, según todas las fuentes consultadas. No en vano, ella, como miembro de la comisión ejecutiva, es copartícipe de la estrategia de la entidad hasta ahora.

Sin embargo, la diferencia de edad con su padre, 53 años frente a casi 80, hace casi obligado que lleguen los cambios en algunos aspectos de la gestión.

Todavía es pronto para que la nueva responsable tenga una agenda cerrada con sus temas, pero directivos que la conocen bien consideran que apostará por una mayor internacionalización del grupo como una de sus prioridades. El Santander está en 10 con países con una cuota de mercado relevante, pero Ana Botín, que domina el inglés perfectamente, tiene una educación y ha desarrollado su trabajo con una visión internacional.

Este factor hace pensar a sus allegados que elevará la presencia del banco fuera de España. De hecho, el lunes próximo la entidad aprueba la recompra del 25% del Santander Brasil, lo que ya supondrá una inversión de hasta 4.700 millones en el país latinoamericano.

Ana Botín ha llegado cuando falta un mes para que el Banco Central Europeo (BCE) hagan públicos los exámenes a la solvencia de los de 124 mayores bancos europeos. Entonces verá el mapa de las entidades débiles y la posibilidad de que surjan oportunidades de compras. Todos apuntan a Alemania como el país que mejor complementa con la división de banca de consumo del Santander, centrada sobre todo en la compra de coches.

El país germánico es atractivo por el ahorro que acumulan sus ciudadanos, además por el peso específico que tiene en el PIB europeo. El problema es que las entidades que aparezcan con problemas de capital pueden presentar grandes agujeros y ahora no es fácil captar recursos propios en el mercado para este tipo de operaciones. Además, la banca alemana tiene cuotas de mercado muy pequeñas por la cantidad de entidades que compiten y los márgenes del negocio son bajos.

Dentro de la zona del norte de Europa, el Santander ya está en Polonia, donde la unidad proporciona el 6% de los beneficios del grupo, la mitad de lo que hoy proporciona España.

Según algunos expertos consultados, Rusia ha sido un país en el que Ana Botín ha tenido especial interés. De hecho, en junio de 2006, la entidad anunció la compra de un pequeño banco de consumo, para la financiación de coches. Sin embargo, este proyecto quedó reducido a la mínima expresión con el paso del tiempo por los problemas jurídicos que presentó el mercado financiero de Moscú. Emilio Botín no era partidario de esta entrada, pero algunos apuntan que Ana Patricia sí lo apoyó con fuerza. Han pasado ocho años y todo puede volver a analizarse.

Asia es una de las asignaturas pendientes del Santander. Entrar en este mercado es extremadamente complejo. Hasta el momento, el Santander ha conseguido dar un pequeño paso porque el regulador bancario chino (CBRC) le autorizó la creación de la primera compañía internacional independiente de financiación de automóviles en el gigante asiático, en asociación al 50% con Anhui Jianghuai Automobile (JAC), uno de los principales fabricantes chinos, con una inversión de 62 millones de euros.

Sin embargo, Ana Botín conoce otros países asiáticos, no solo China, donde intentó crear un banco de inversión del Santander sin éxito. Algunos creen que ahora podría retomar este asunto, aunque centrada en la banca comercial.

Al margen de los asuntos geográficos, se espera que la nueva presidenta rejuvenezca el consejo de administración. Entre los más veteranos figuran Fernando de Asúa, vicepresidente primero, nacido en Madrid en 1932, Abel Matutes, consejero externo (independiente), nacido en 1941 en Ibiza y Juan Miguel Villar Mir, consejero externo (independiente), también procedente de Madrid, 1931. Nadie espera cambios rápidos, pero sí la llegada de nuevos miembros procedentes del extranjero que podrían reemplazar a algunos de los actuales.

Fuentes de la entidad no descartan que alguno de los consejeros actuales se lo planteen directamente a Ana Botín ya que su presencia en el consejo se debe a una relación muy estrecha que tenían con su padre y ahora, con la nueva etapa pueden dejar paso a otras personas. Algunas fuentes también creen que algunos directivos pueden encontrarse en una situación parecida y puedan entender que su etapa ha concluido.

Al margen de posibles cambios en el puente de mando, la nueva presidenta se enfrenta a una nueva etapa de gestión en donde será fundamental su buena sintonía con el consejero delegado, Javier Marín. Los que conocen el banco comentan que Emilio Botín lo nombró consciente de que se debía entender con su hija, por lo que no se esperan sorpresas. Ana Botín, eso si, deberá gestionar mirando a la estrategia y menos al detalle, lo que supone un cambio con sus anteriores presidencias en Santander Reino Unido y Banesto.

Por último, algunos apuntan la necesidad de convencer a los inversores institucionales que consideran que está en el puesto solo por ser hija de su padre. Ana Botín tiene a su favor que conoce bien a la comunidad inversora y la respuesta de la entidad es que será la cotización de la acción la que refleje la confianza o no de los inversores en Ana Botín. Elpais.es

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