BCE mantiene tasas y comprará bonos

El Banco Central Europeo empezará a comprar bonos garantizados este mes y paquetes de préstamos bancarios conocidos como bonos titulizados –o ABS por sus siglas en inglés– durante los últimos tres meses del año, unas medidas que tendrán un “considerable impacto” en su balance, dijo el jueves el presidente, Mario Draghi.

Durante la rueda de prensa posterior a la decisión de política monetaria del banco central, en la que se mantuvieron las tasas de interés sin cambios en el actual mínimo histórico, Draghi de nuevo dijo que el consejo es “unánime en su compromiso de utilizar instrumentos no convencionales” en caso de que la previsión para la inflación se deteriorase, lo que mantiene la puerta abierta a la posibilidad de comprar bonos soberanos, una política conocida como expansión cuantitativa.

Los dos programas de compras que el BCE tiene previsto implementar fueron anunciados en septiembre, junto con la decisión de recortar las tasas de interés. En junio, el BCE también bajó las tasas de interés y anunció un nuevo programa de compra de bonos baratos a medio plazo.

“Dado que todas nuestras medidas se acaban trasladando a la economía, contribuirán a que las tasas de inflación regresen a niveles cercanos a nuestros objetivos”, dijo Draghi.

El presidente del BCE reconoció que las recientes encuestas empresariales apuntan a un “debilitamiento” de la economía de la eurozona entre julio y septiembre, pero dijo que pese a ello, se muestra confiado en que habrá una “moderada” recuperación en 2015, junto con una aceleración de la inflación.

Aún así, no descartó la posibilidad de que la recuperación no sea tan fuerte como se espera.

“Estos riesgos en torno a la perspectiva economía de la eurozona siguen siendo bajistas”, dijo Draghi. “En concreto, el reciente debilitamiento del crecimiento de la eurozona, junto al aumento de las tensiones geopolíticas, podrían deteriorar la confianza y, en particular, la inversión privada”, indicó.

El BCE mantuvo las tasas de interés de referencia en su mínimo histórico del 0,05%, tal como se esperaba.

Además, durante la reunión de política monetaria celebrada en Nápoles, el banco central mantuvo el tipo de los depósitos a un día en el -0,2%. Draghi dijo tras el recorte de tipos de interés del mes pasado que ya había rebajado las tasas de interés todo lo que podía.

El objetivo de los nuevos programas de compras –y de la línea de crédito a cuatro años con tipos de interés mínimos para los bancos– es el de aumentar el balance del BCE en hasta EUR1 billones y convencer a los mercados financieros y al público de que la inflación volverá a situarse en el objetivo de casi el 2%, pese a tocar mínimos de cinco años de 0,3% el mes pasado.

Cuando las economías son frágiles, el riesgo de estas bajas tasas de inflación es que los precios se vuelvan demasiado débiles y que reduzcan los beneficios y el gasto, y dificulten al sector privado y a los gobiernos pagar sus deudas.

Las recientes cifras económicas ya han llevado a los mercados financieros a pedir al BCE que haga más, en concreto comprando grandes cantidades de bonos estatales, una medida conocida como relajación cuantitativa. Los bancos centrales de Estados Unidos, Reino Unido y Japón han utilizado mucho esta política para reducir sus tipos de interés a largo plazo y fomentar los préstamos y el gasto.

Además de los datos de débil inflación, las recientes encuestas de confianza de los consumidores han caído por debajo de la media a largo plazo, señal de que los consumidores de la eurozona están cada vez más preocupados por las perspectivas económicas.

La economía de la eurozona se estancó en el segundo trimestre, y los datos publicados durante el verano mostraron que habrá crecimiento en el tercer trimestre, aunque probablemente a un ritmo flojo.

Los economistas de Barclays dijeron el martes que creen que el BCE acabará comprando bonos soberanos.

Pero no se sabe si el incremento de los estímulos del BCE haría mucho para países como Italia, que tienen problemas arraigados de competitividad.

Un factor que juega en favor del BCE últimamente es el debilitamiento del euro. La moneda tocó un mínimo de dos años frente al dólar esta semana.

Esto mejora la economía por medio de sus exportaciones y acelera la inflación al incrementar los precios de los bienes importados.  DowJones

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