Cae la economía chilena y piden medidas contracíclicas

Las cifras no mienten: la economía cerró el primer trimestre con un crecimiento anémico y la desaceleración aún parece no tocar piso.

Si el Imacec de junio, fue un shock para el mercado y lo que se viene en julio no debería sorprender a nadie, pero sí preocupar al gobierno, ya que todo indica que la economía se contrajo el mes pasado y podría no repuntar hasta septiembre.

Ese parece ser el consenso de los economistas –y en privado el gobierno no lo refuta– luego de que el Banco Central revelara que la actividad económica en junio creció apenas 0.8%, su menor ritmo en más de cuatro años.

La cifra estuvo muy por debajo incluso de las estimaciones más negativas del mercado. Ningún economista entre los que sigue este medio apostaba a una cifra menor al 1% y eso se sintió en el mercado cambiario, donde el peso se desplomó, tocando su nivel más bajo desde la recesión de 2009. El costo de los préstamos de dólares en Chile cayó también a su nivel más bajo desde que Bloomberg acumula los datos.

El desplome del sector manufacturero, la caída de las ventas de autos y el comercio mayorista fueron las principales causas.

El análisis preliminar es que las cifras publicadas ayer apuntan a que en el segundo trimestre la economía habría crecido menos de 2% y en los primeros seis meses del año a un ritmo no muy diferente de esa cifra.

La economía se está desacelerando de la mano de un colapso en la inversión y una fuerte baja en el consumo.

Banchile Inversiones redujo su pronóstico de crecimiento económico para este año a 2,2% desde 2,6%. En una nota para sus clientes, la entidad dice que el Banco Central recortará la TPM a 3% a diciembre y lo mantendrá a ese nivel durante todo el año 2015. Estima que el peso se debilitará a 585 a finales de año.

El BBVA también recortó sus proyecciones y estima que la economía podría crecer por debajo de 2,5% este año y señala que no sería sorpresa si el Banco Central hace un recorte de medio punto en su reunión de la próxima semana.

El análisis del Santander, por su parte, es que “la economía estaría con una velocidad de expansión nula o incluso negativa” y que ante este panorama es muy probable que el Banco Central reaccione activamente.

Un ex consejero del Banco Central cree que no sería sorprendente que la economía creciera por debajo de 2% este año.

Suenan alarmas en La Moneda

Las señales de que el crecimiento está en picada hizo sonar alarmas en La Moneda, ya que ocurre en medio de las negociaciones clave sobre la Reforma Tributaria.

Este medio tiene entendido que el Ministerio de Hacienda había advertido en privado a la Presidenta sobre lo complicado de la situación. Y ya la semana pasada, en el seminario anual de Moneda Asset Management, el ministro Alberto Arenas mandó señales al mercado de que se preparara para un invierno de cifras negativas para la economía, pero que terminaría el año creciendo.

La economía chilena pasa por una fase de desaceleración desde el año pasado, cuando creció un 4,1 % frente a un 5,6 % en 2012, y para este año el Banco Central recortó en junio su previsión de crecimiento del PIB en medio punto, hasta un rango de entre un 2,5 y un 3,5 %.

El Banco Santander indicó que el comportamiento en los últimos tres meses de indicadores como la importación de bienes de capital (-16,2 %) y de consumo (-8,9 %), “evidencian que aún falta tiempo para volver a tener mejores cifras”.

Varios economistas sostienen que las cifras de julio son incluso más alarmantes. En las primeras tres semanas las importaciones de bienes de capital habrían caído más de un 40% y el consumo se habría frenado. El sector inmobiliario en particular (construcción) está prácticamente paralizado en ciertas regiones del país, así como en la Región Metropolitana.

Las cifras de ayer gatillaron demandas de actores del mercado para que el Ministerio de Hacienda comience ya a preparar medidas contracíclicas, tal como lo hizo en el primer gobierno de Bachelet durante la recesión de 2009.

También ponen presión adicional al ministro de Hacienda para cerrar el acuerdo de Reforma Tributaria rápidamente, eliminar la incertidumbre y comenzar a generar confianza tanto en el empresariado como en los consumidores. La encuesta trimestral del Banco Central, publicada también ayer, muestra una confianza empresarial golpeada por incertidumbre ante reformas.

Una fuente cercana al gobierno dijo que La Moneda “tomó conciencia y quiere cerrar esto rápido. Esto en dos días se despeja”. La idea es cerrar ese flanco político y poder concentrarse en la pelea de la Reforma Educacional.

Bachelet salió a dar tranquilidad en medio de la negativa señal de Imacec y expresó que la cifra del Imacec “confirma lo que hemos dicho desde que volví a Chile, que la economía venía en un proceso de desaceleración y que ésta se manifestaría con mayor fuerza este año para empezar a mejorar el 2015 y tener un mejor resultado el 2016″, aseguró la mandataria.

Añadió que el gobierno tiene un “plan de contingencia”, al tiempo que tiene conciencia de la situación y está tomando medidas para reactivar el crecimiento.

El simple hecho de que la mandataria se refiriera a la economía fue visto como una señal de que La Moneda ve la desaceleración como un tema que ya se instaló en la agenda política.

El ministro de Hacienda aseguró que el gobierno está trabajando para superar la desaceleración. 

”Dijimos desde un primer minuto que los indicadores macroeconómicos en invierno no iban a ser buenos”, declaró el ministro al comentar la débil expansión de junio.

“Esta es una economía que está desacelerada, tiene un crecimiento lento, lo que ha ocurrido desde principios del año pasado y nos estamos haciendo cargo con las agendas de energía, productividad, innovación y crecimiento, junto con la inversión pública y el gasto fiscal ejecutándose como corresponde”, agregó.

El ministro de Hacienda de Sebastián Piñera, Felipe Larraín, volvió a culpar al programa de reformas de Bachelet por la desaceleración.

Un economista cercano al gobierno dijo que sus críticas son “nefastas”, recordando que la desaceleración comenzó durante el gobierno de Piñera y que hasta marzo de este año Larraín seguía insistiendo en que la economía este año crecería 4,9%, algo que nadie estimaba como realista en ese entonces.

La CPC y la Asociación de Bancos responsabilizaron al gobierno por generar incertidumbres y pidieron que ejecute una agenda pro crecimiento. La CPC señaló que el rápido enfriamiento de la economía se debe principalmente al debate de la Reforma Tributaria y la agenda de reformas al modelo que quiere llevar a cabo el actual gobierno.

Un ejecutivo que gestiona fondos para clientes de alto patrimonio opina que lo que está pasando ahora ya no es herencia de la administración anterior y la califica como una desaceleración “autoinfligida que podría transformarse en recesión de no mediar cambios en la forma y en el fondo de la agenda de gobierno”.

Dice que está claro que el Ejecutivo anunciará algo y que pareciera que La Moneda entiende que cualquier cambio político de magnitud debe hacerse minimizando los daños económicos colaterales.

El BBVA estima que el fisco tendrá espacios relevantes de expansión en el segundo semestre, que ayudarán a reactivar la inversión, y para el 2015 ese espacio será aun mayor, dados los recursos de la Reforma Tributaria. El gasto debería incrementarse entre 7 y 8 por ciento este año y sumar medio punto al crecimiento.

El informe del banco estima que el principal riesgo para el crecimiento este año y el próximo “está vinculado a que la confianza continúe contrayéndose e impacte temporalmente la recuperación de la inversión y dañe aún más el consumo privado”.

Arenas sostuvo que el Gobierno está dando señales para activar la inversión, como el reciente anunció de una capitalización por 4.000 millones de dólares para la mayor productora de cobre del mundo, la estatal Codelco, junto con la inyección de fondos a BancoEstado, la reforma energética y una fuerte expansión en obras públicas y concesiones.

El ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, destacó también el impulso de proyectos de infraestructura por 28.000 millones de dólares durante los próximos años, a los que se sumarían otros 1.500 millones en iniciativas de productividad e innovación.
Elmostrador

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