Compañías españolas bien posicionadas en el exterior

Una salida natural. Así califican los expertos del mercado la apuesta de las empresas españolas por ganar peso en el mercado exterior durante los años de crisis. Si bien, con más firmeza y convicción, éste ha sido el caso de las grandes compañías cotizadas. Con el objetivo de contrarrestar la dificultad para crecer en el mercado doméstico, las grandes multinacionales españolas, aprovechando su «know how» y el prestigio de su marca, se han lanzado a buscar nuevos mercados, han ampliado negocio y diversificado su presencia geográfica. «Las grandes empresas españolas son unos de los mejores embajadores de España. Su profesionalidad mejora su imagen, y el Gobierno es consciente de ello, por lo que debe apoyarse y apoyar este fenómeno,», afirma José Ramón Pin Arboledas, profesor de IESE.

Las cifras acompañan esta tesis. En el primer semestre, prácticamente la mitad de las empresas españolas que cotizan en el Ibex35 obtuvieron más del 70% de su facturación del negocio internacional. O lo que es lo mismo, siete de cada diez euros de ingresos de las compañías del selectivo español ya procede del exterior.

Esos ingresos, en casos concretos, podrían haber sido incluso mayores de no haber sufrido algunas de estas compañías el impacto de la devaluación de las divisas iberoamericanas respecto al euro, como ha sido el caso de empresas con fuerte presencia en la zona como Telefónica, Santander, Gas Natural Fenosa, BBVA o Indra.

Grifols, Técnicas Reunidas, Amadeus, Gamesa, IAG, Santander, BBVA, Telefónica, OHL, Viscofan, ACS, Abengoa, Inditex… todas ellas tienen más del 70% de los ingresos obtenidos fuera de España. Y algunas, más del 90%. «Es la consecuencia de la internacionalización de esas empresas. Es una circunstancia que ha venido para quedarse en la gran empresa española. Eso supone que se crean puestos de trabajo de mucho valor añadido en el país y hay oportunidades para profesionales españoles en las operaciones exteriores de esas empresas. Para ellas supone una diversificación de riesgos y, por tanto una mayor estabilidad en su cotización bursátil. Además supone que muchas pymes españolas, proveedoras de las grandes, puedan mejorar su posición exterior al abrigo de las grandes, por ejemplo consultoras o proveedoras de servicios profesionales… Es un reforzamiento de la posición exterior estable de la economía española», explica Pin Arboledas.

Autopistas por todo el mundo, pero sobre todo en Estados Unidos, centrales eléctricas en Iberoamérica, hospitales en África, servicios de telecomunicaciones en los países árabes, tecnología militar en Asia… España se ha convertido desde incluso antes de la crisis en uno de los vendedores más eficaces del mundo. Algo que explicaría el dato oficial de la Secretaría de Estado de Comercio a cierre de 2013: las empresas españolas lograron licitaciones en todo el mundo por 45.000 millones. Hasta un total de 823 proyectos frente a los 705 de 2012.

Los casos más claros, en la contrucción e infraestructuras. La herencia dejada por el boom inmobiliario obligó a nuestras compañías a diversificar su actividad en otros países para mantener su actividad, una vez que el mercado nacional quedó saturado. ABC.es

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