El drama italiano

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, lucha por reactivar la economía italiana, pero se está quedando sin fondos para financiarlo.

La noticia la semana pasada de que la economía italiana volvió a entrar en recesión –la tercera en cinco años– sitúa las miradas en un grave problema que afecta al plan de Renzi de fortalecer la tercera mayor economía de la eurozona: la escasez de recursos para financiarlo.

Las promesas electorales del mandatario de liberalizar el mercado laboral, reactivar la inversión en infraestructura y recortar los impuestos que pagan las empresas ayudaron a su partido a ganar las elecciones al Parlamento Europeo de mayo con una amplia mayoría. También aumentaron las esperanzas fuera del país de que Italia por fin resolvería sus problemas, que suponían una importante amenaza para la recuperación de la eurozona.

Sin embargo, la nueva entrada en recesión de Italia y otros problemas internos han dejado en evidencia la escasez de recursos con los que cuenta Renzi para poner en práctica su plan.

“Es hora de tomar decisiones que son políticamente impopulares”, dijo Luciano Monti, profesor de política económica europea en la universidad LUISS de Roma.

En una entrevista, Graziano Delrio, subsecretario del primer ministro, dijo que los planes del gobierno de encontrar fondos recurriendo a los ahorros del enorme sector público de Italia van por buen camino.

Renzi, que ocupó el cargo de primer ministro en febrero, tiene grandes y caros objetivos, como reformar el mercado laboral y ajustar los enormes impuestos laborales a la media de la eurozona. Este plan costaría unos 32.000 millones de euros. Los economistas creen que harían falta otros 18.000 millones de euros para financiar el programa de prestaciones por desempleo.

Otra promesa de Renzi, la de reactivar las inversiones en proyectos de infraestructura, podría requerir alrededor de 13.000 millones de euros. Italia ha sufrido un descenso del 13% en sus inversiones públicas y privadas durante los cinco últimos años, lo que ha provocado que el país tenga autopistas, puertos y un sistema ferroviario en mal estado, lo que a su vez reduce su competitividad.

Pero Renzi tiene dificultades para recaudar los fondos necesarios para pagar estos planes. La falta de crecimiento económico ha hecho caer los ingresos tributarios y ha aumentado el déficit de inversión. Las tasas de interés en mínimos han ayudado a Italia a pagar su deuda, que asciende a 2 billones de euros (millones de millones), pero dado que se espera que la deuda suponga el 135% del Producto Interno Bruto este año –frente al 104% de 2004– la carga de los intereses sigue siendo enorme.

Renzi tuvo que recurrir a medidas extrordinarias, como recortar el impuesto regional en un 10% en mayo, pero sigue siendo insuficiente.

Estas necesidades de financiación han aumentado las expectativas de que Renzi tendrá que subir los impuestos en otoño para cumplir con los requisitos de la UE, una medida que podría hacerle perder el apoyo que necesita para aprobar las duras medidas que Italia necesita.

En la entrevista, Delrio negó estos planes y dijo que los recortes del gasto van por buen camino, además de confirmar el compromiso de recortar 32.000 millones de euros para 2016 y de cumplir los requisitos presupuestarios de la UE de mantener el déficit publico por debajo del 3% del PIB.

La inesperada contracción del 0,2% de la economía en el segundo trimestre, dijo, contradijeron las “alentadoras señales” de recuperación del consumo y la confianza de los consumidores que podrían materializarse en más gasto de los consumidores este año. A largo plazo, agregó, los ahorros gracias a los recortes del gasto impulsarán la economía al reactivar la demanda interna y recortar los elevados costes laborales que desalientan a contratar e invertir.

“Una por una, estamos abordando las principales causas de la falta de competitividad de Italia”, dijo.WSJ

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