El escándalo con la tasa Libor

La búsqueda de un sustituto idóneo para la tasa Libor —durante muchos años el indicador de mercado más aceptado para operaciones de tasas de interés a corto plazo— está subiendo de temperatura.

Los bancos ensayan alternativas a la tasa interbancaria de Londres, que es objeto de un escrutinio cada vez mayor luego de que reguladores acusaran a los bancos de manipulación. La credibilidad de la Libor sufrió un nuevo golpe la semana pasada, cuando Barclays reconoció que sus corredores intentaron manipular la tasa y acordó pagar un total de US$455 millones en multas.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Robert Diamond presentó el martes su renuncia a la presidencia ejecutiva de Barclays, un día después de que lo hiciera Marcus Agius, el presidente de la junta directiva. El director de operaciones, Jerry del Missier, también dimitió. Las salidas coinciden con la revelación de documentos por parte de Barclays que amenazan con involucrar al Banco de Inglaterra y al gobierno en el escándalo.

En la búsqueda de opciones a la Libor, el japonés Nomura Holdings Inc. y el suizo UBS AG figuran entre los bancos que prueban con una tasa conectada al mercado para acuerdos de recompra, conocidos en la jerga financiera como “repos”. El Departamento del Tesoro de EE.UU. sugirió implícitamente hace poco algunas alternativas —y dejó a la Libor fuera de una lista de opciones— cuando reflexionó públicamente sobre ofrecer nuevos bonos con tasa flotante. Asimismo, durante la más reciente escalada de pánico sobre la salud de los gobiernos y bancos europeos, muchos participantes del mercado consideraron que la Libor fue un débil indicador de los temores del sistema financiero.

Encontrar un sucesor podría demorar años. La influencia de la Libor ha estado creciendo como tasa de interés de referencia desde los años 80 y actualmente se usa para establecer tasas para alrededor de US$800 billones (millones de millones) de derivados y créditos, incluidos préstamos a consumidores, empresas y gobiernos. Se trata de un mecanismo muy arraigado en el funcionamiento de los mercados financieros, tal y como ocurre con las calificaciones de crédito.

El último escándalo, no obstante, dejó al descubierto la principal falla de la Libor: es una tasa derivada de una encuesta entre bancos. Las instituciones brindan sus costos de financiación estimados para varios lapsos de tiempo y la Asociación de Banqueros Británicos publica una tasa basada en tales cálculos. Los reguladores acusan a algunos bancos de entregar estimaciones falsas de forma deliberada para beneficiar sus operaciones de corretaje.

UBS y Nomura están probando el índice GCF Repo, publicado por Depositary Trust & Clearing Corp. (DTCC), un grupo que aprueba y establece contratos financieros. A diferencia de Libor, el índice GCF se basa en tasas reales, no estimadas, pagadas en acuerdos de recompra, que son una fuente crucial de financiación a corto plazo para numerosos bancos. “El mercado en el que operamos está hambriento de nuevos productos, así que la clase de productos relacionados al índice GCF crea mejores vehículos de cobertura”, indicó Christian Rasmussen, director del negocio de “repos” en dólares estadounidenses de UBS.

UBS y Nomura están usando el índice GCF como tasa de referencia en transacciones conocidas como canjes de tasas de interés, donde los socios acuerdan intercambiar pagos a tasas de interés fijas y flotantes. Los canjes ayudan a los corredores a cubrir su riesgo de tasa de interés, entre otros costos potenciales. El volumen diario promedio de operaciones de “repos” GCF bordeó los US$233.000 millones hasta la semana pasada, afirma la DTCC.

Si bien algunos afirman que el índice GCT Repo podría ser un mejor barómetro de los costos de financiación de la banca, otros subrayan que no es un sustituto fácil de la Libor. Señalan que los acuerdos de recompra involucran colaterales como bonos del Tesoro de EE.UU. y, por ende, son menos riesgosos que los préstamos en el mercado Libor.

El acuerdo extrajudicial entre Barclays y los reguladores proviene de los intentos del banco por ocultar sus altos costos de financiación y proteger las ganancias de algunas operaciones. La investigación dura varios años y también involucra a un puñado de otros bancos globales.

Durante el apogeo de la crisis financiera, la tasa Libor fue seguida de cerca por los inversionistas como un indicador de la salud de los bancos británicos. Mientras mayor es la tasa de financiación de un banco, mayor es el riesgo que el mercado percibe y podría sugerir que la entidad tiene problemas para acceder a los fondos que necesita. WSJ

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