El euro intenta sobrevivir

Liderados por Francia y Alemania, la Unión Europea confirmó ayer que elaborará un plan de ayuda para rescatar a Grecia de su situación de crisis. De este modo, se espera frenar el efecto dominó que se desencadenaría de un posible default de los títulos de deuda de este país europeo. La primer batalla por evitar una nueva crisis parecería estar ganada pero aún quedarán otras más por librar a lo largo de este 2010 que representará una verdadera prueba de fuego para la continuidad de la eurozona como tal y del euro como moneda única.

Jean Claude Trichet debe sentir temor por perder su empleo, no porque sea echado a raíz de una gestión poco convincente al frente del Banco Central Europeo (BCE), sino más bien por el riesgo que tiene la eurozona de fracturarse y desaparecer. La conformación de la eurozona le ha quitado a las economías integrantes la capacidad de desarrollar una política monetaria conforme a su contexto económico interno, provocándoles tensiones cuyos costos están saliendo a la luz en un momento más que inoportuno. Las consecuencias de una política monetaria que no responde a todas las realidades de los países del bloque es lo que está poniendo en duda la capacidad del euro para sobrevivir a la crisis.

La decisión de rescatar a Grecia no está basada en una cuestión de caridad, ni nada que se le parezca. Los costos de no hacerlo son para la Unión Europea, mucho mayores que los 20.000 millones de euros que se estiman, son necesarios en principio, para un posible rescate de Grecia (para cubrir su bache fiscal de este año, necesitaría unos 53.000 millones de euros). Además, como nada es gratuito en la vida, la ayuda al país helénico está condicionada a la implementación de medidas adicionales para reducir de un modo drástico el déficit fiscal, medidas que pueden llevar a una profundización del deterioro económico y a que Grecia entre en un círculo vicioso de difícil salida.

Pendientes de la evolución de la situación de la economía griega, se encuentran otras economías europeas en aprietos. Es que casi a la par de Grecia se encuentran España, Irlanda y Portugal, con graves problemas fiscales y grandes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública, aunque algunos gobernantes se esfuercen por minimizar la cuestión.

“No estamos como Grecia, no es cierto, no es cierto”, repetía Rodríguez Zapatero en Bruselas, sin lograr demasiada credibilidad. Por el contrario, el Nobel de Economía Paul Krugman, afirmaba lo contrario en un artículo publicado en su blog en The New York Times titulado Anatomía de un Eurodesastre a puntualizar que: “España es el corazón de la crisis”.

La pertenencia de España a la zona del euro, es uno de los motivos que para Krugman, ha profundizado los efectos negativos de la crisis: “Si España hubiera contado con su propia divisa, se hubiera apreciado durante el ‘boom’ inmobiliario y se hubiera depreciado cuando terminó. Como no era ni es posible, España parece condenada a sufrir años de deflación y elevado desempleo”. Lógicamente que el gobierno español y el Banco Central de España, tienen también buena parte de responsabilidad. No por casualidad ha podido desarrollarse en el país tan extraordinaria burbuja inmobiliaria, y no por casualidad, tiene España serios problemas de competitividad.

También Bilal Hafeez, director global de estrategia de Deutsche Bank, se ha manifestado preocupado por la situación de España y la amenaza que para el bloque económico representa: “El verdadero riesgo para el euro este año es España”.

En medio de tanta incertidumbre, la especulación de los mercados no hace otra cosa que aumentar el temor. Los inversores están apostando a la depreciación del euro. Federico Steinberg, denunciaba esta maniobra en un artículo que escribió para Expansión, en el que comenta la operatoria de los inversores de endeudarse en euros e invertir en monedas fuertes para luego devolver el dinero recibido en un euro más depreciado.

El Financial Times cifraba el pasado miércoles en 8.000 millones de euros el volumen que los operadores y hedge funds han apostado contra el euro, la mayor cifra especulativa en contra de la moneda de la eurozona.

Esta crisis de la deuda pública no sólo preocupa a los países de Europa sino también a varias de las entidades financieras europeas que observan en sus hojas de balances una alta exposición a bonos de países europeos con dificultades ante el elevado nivel de deuda pública.

Según cifras publicadas por el Banco Internacional de Pagos (BIS), los bancos franceses y suizos tienen una exposición de US$ 75.500 millones y US$ 64.000 millones de  la deuda pública de Grecia, respectivamente. En lo referente a otros países en problemas, encontramos a los bancos británicos, con una exposición de US$ 193.000 millones a la deuda pública de Irlanda y a los bancos alemanes con una exposición de US$ 240.000 millones a la deuda pública de España.

El problema de la exposición de los sistemas financieros a la deuda pública de países europeos en problemas va más allá de las fronteras de Europa y alcanza al sistema financiero estadounidense (como si fuera una devolución de favores por lo de la crisis subprime). Es así que los principales bancos estadounidenses tienen una exposición total de unos US$ 176.000 millones a las economías de Irlanda (de la que poseen títulos públicos por US$ 82.000 millones), Grecia (US$ 18.000 millones), España (US$ 68.000 millones), y Portugal (US$ 8.000 millones en títulos públicos).

No caben dudas de que aquello que está en juego va mucho más allá de la golpeada economía griega o española, por nombrar a las más comprometidas. En estos momentos se está poniendo en juego tanto la sostenibilidad del euro, como la salud del sistema financiero europeo y la posibilidad de una nueva crisis sin antes haber salido del todo de la crisis subprime.

¿Sobrevivirá el euro? Probablemente lo haga, pero a futuro, la eurozona necesitará ajustes de fondo para asegurar su viabilidad, reduciendo los efectos negativos de una política monetaria que no da respuesta a las necesidades de las economías del bloque por igual y que genera tensiones con consecuencias que recién ahora se están observando con mayor claridad.

Horacio Pozzo

Escribe una respuesta

Un moderador leerá tu comentario y este podría tardar un poco en aparecer en el blog. No hace falta que lo vuelvas a escribir o enviar.