General Motors (GM) deja de exportar a la Argentina por falta de divisas

En medio de las negociaciones de las automotrices con el Gobierno para que les liberen la compra de dólares destinada al pago de las importaciones, la filial brasileña de General Motors (GM) anunció ayer que suspenderá las exportaciones de autos a la Argentina por la falta de divisas, situación que no es ajena al resto de las terminales que ingresan vehículos desde el vecino país y que, aunque aún no tomaron esa medida, redujeron fuertemente las compras a ese mercado.

La decisión fue anunciada por el presidente de GM para América del Sur, Jaime Ardila, en una entrevista concedida al diario brasileño Valor. El directivo estimó que los problemas de acceso a las divisas son temporarios y que “se normalizarán cuando el problema con los holdouts esté solucionado”. La prioridad de la empresa será utilizar los dólares que dispone para el pago de las autopartes requeridas para la producción de los modelos Corsa Classic y Agile, que se fabrican en la planta de Rosario.

Ardila admitió que hace un mes que la industria automotriz no consigue dólares para hacer frente a sus obligaciones. La deuda con las casas matrices, aseguran en el sector, supera los u$s 2.500 millones. La filial brasileña de GM consideró que se llegó a un límite, por lo que no retomará las ventas de autos hasta que GM Argentina pueda pagarle. Esta actitud fue leída como una medida política destinada a generar mayor presión para que el Gobierno libere los dólares. Aunque según precisaron varias fuentes de las terminales, el Gobierno les prometió soluciones pronto, en el marco del encuentro que mantuvieron el miércoles por la tarde para avanzar en la prórroga del plan Procreauto.

Con la medida adoptada por la automotriz norteamericana, podría verse afectado en el corto plazo –si no se resuelve el problema de los dólares antes– el abastecimiento de tres modelos que GM compra a Brasil. Se trata del Onix, el Prisma y la pick up S-10. Las terminales usualmente cuentan con un stock para un mes de venta, por lo que hasta octubre la demanda estaría cubierta.

Por otra parte, hoy comenzarán las reuniones por empresa en Industria para empezar a discutir las nuevas condiciones del plan oficial, que se extenderá hasta fin de año. El Gobierno planteó que será optativo, pero las terminales buscarán continuar para dar una señal en medio de la negociación por los dólares. De todos modos, pelearán por un ajuste de precios de entre 10% y 12%. El Gobierno ya dejó trascender que no autorizarían más de 5% de aumento. Hoy será el turno de las francesas Peugeot-Citröen y Renault y la japonesa Honda, mientras que el resto asistirá la semana próxima. En diálogo con la agencia DyN, la titular de GM en la Argentina, Isela Constantini, aseguró que el Procreauto “es un buen plan”, pero que a las empresas “le resultaría imposible brindar el financiamiento que les presta el Banco Nación”, con tasas de entre 17% y 19% en 60 cuotas.

El último encuentro con Giorgi y Kicillof fue, según fuentes oficiales y privadas, mejor que el que habían tenido con la presidenta Cristina Fernández el lunes por la noche, en el que recibieron fuertes reprimendas por “encanutar” los vehículos y boicotear el Procreauto. En la misma línea, la mandataria volvió a acusarlos de retener los autos en el festejo del Día de la Industria en Tecnópolis, con el presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y titular de Ford, Enrique Alemañy, sentado en su misma mesa.

En ese discurso, culpó a Brasil de la crisis que afronta la industria automotriz –por la merma de la demanda– y también atacó a las casas matrices por “querer trasladar sus crisis” al país. “La gente quiere comprar autos y las fábricas no le quieren vender. Eso no habla bien de los empresarios”, remarcó Cristina en la cena del miércoles.
Desaliento cambiario

La devaluación gradual que va sufriendo día a día el peso también es un desaliento para las empresas argentinas que deben importar piezas o autos terminados, ya que realizan la operación a un valor y tal vez cuando puedan comprar los dólares para pagar la operación ya sale más caro. El directivo de GM recordó que en un mes el dólar oficial subió 1,5% –de $ 8,29 que estaba el 11 de agosto, a $ 8,42– y que a ese ritmo los importadores siempre pagarán más por la moneda extranjera cuando el vehículo o la pieza cruce la frontera. “Eso es un prejuicio diario que va directo a los resultados”, aclaró Ardila.

El impacto de la falta de divisas será compensado, según el directivo, con retracción de las ventas. Ardila prevé que en Brasil y Argentina caerán 10 y 30% respectivamente este año. Cronista.ar

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