Intervención de gobierno de Brasil da lugar a las peores permutas del BRIC

La debilidad del crecimiento económico de Brasil y la creciente intervención del gobierno están elevando el costo de asegurar sus bonos contra impago. Son los únicos contratos de los mayores países de mercados emergentes que aumentaron en el último mes.

Las permutas de riesgo crediticio que protegen a los bonos brasileños en dólares contra impago por cinco años treparon más de tres puntos básicos, a 108, en el último mes, según el proveedor de datos CMA. Las permutas similares para Rusia, China y el Banco Estatal de la India, que representa a la nación, cayeron en ese mismo período. El 30 de noviembre, costaba 12,5 puntos básicos más asegurar los pagarés de Brasil que los de México, la diferencia más alta en dos meses.

Los inversionistas están perdiendo la confianza en la presidente Dilma Rousseff en tanto las rebajas de impuestos, las intervenciones en la moneda y el intento de reducir las tarifas eléctricas no logran reactivar el crecimiento en la mayor economía de América Latina. La economía de Brasil creció 0,9% interanual en el tercer trimestre, por debajo de las estimaciones de los analistas y menos de la mitad del índice de 3,3% de México. La estrategia de crecimiento basada en el impulso gubernamental que ideó Rousseff llevó a “errores”, como intervenir en el sector energético, que alejaron a los inversionistas, según Paulo Bilyk de Rio Bravo.

“Hay una ausencia general de visión clara y una particular incompetencia en la ejecución de los planes”, señaló Bilyk, director de inversiones de Rio Bravo, que administra unos US$3.500 millones de acciones e inversiones de renta fija brasileñas, en una entrevista celebrada en Sao Paulo el 4 de diciembre. “Detrás de estas medidas, está la creencia de que el Estado debe ser una mano que guíe una parte muy significativa de la economía”.

“Guerra de monedas”

El ministro de Economía, Guido Mantega, en una entrevista del 4 de diciembre en Brasilia expresó que estas políticas apuntan a aumentar la competitividad de Brasil.

“No es verdad que seamos intervencionistas, pero hemos hecho reformas”, dijo Mantega. “Algunas de ellas son dolorosas e irían contra intereses muy minoritarios”.

Esta semana, Brasil eliminó algunos de los controles de capital que el gobierno había comenzado a implementar en 2010 en medio de lo que Mantega calificó de “guerra de monedas”, en la que los países debilitaron sus monedas para apuntalar las exportaciones.

El gobierno ayer redujo el plazo de vencimiento de los préstamos extranjeros sujetos a un impuesto del 6% de dos años a uno luego de anunciar el día anterior que eximiría a los exportadores del mismo nivel de impuesto en algunos préstamos.

El real cayó 10,6% este año hasta ayer, más que ninguna moneda de mercados emergentes salvo el peso argentino, conforme el banco central compró dólares para ayudar a los industriales locales. Este mes, los funcionarios cambiaron de táctica y usaron las subastas de permutas de divisas para evitar que el real bajara demasiado rápido.

Medidas de Rousseff

Los funcionarios consideran que la moneda se debilitó demasiado dados los indicadores económicos fundamentales de Brasil, dijo ayer un funcionario del banco central con conocimiento de las conversaciones, pidiendo no ser identificado porque no está autorizado a hablar del tema públicamente.

Las acciones de Centrais Elétricas Brasileiras SA a Cia Energética de Minas Gerais se desplomaron más de 30% desde el 10 de septiembre, el día anterior a que Rousseff anunciara los planes de rebajar las tarifas eléctricas un 28% para reducir los costos que pagan los consumidores y las empresas.

Rousseff también trató de reactivar la economía de US$2,5 billones de Brasil rebajando impuestos a los consumidores y las compañías y presionando a los bancos comerciales para que bajaran los costos de los préstamos y aumentaran el crédito y las inversiones en infraestructura.
Bloomberg

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