La baja del petróleo no frenará a las energías renovables

Los precios del petróleo han caído más de la mitad desde julio del año 2014. Hace apenas cinco años, una disminución tal en los combustibles fósiles habría puesto a la industria de las energías renovables no convencionales en el reloj de bancarrota. Hoy, no es nada del otro mundo.

Aquí hay siete razones por las que una transición de la humanidad hacia una energía más limpia no sería desviada por un petróleo barato.

1. El sol no compite con el petróleo

El petróleo es para los autos; las energías renovables, para la electricidad. Los dos no compiten realmente. El petróleo es demasiado caro para alimentar la red eléctrica, incluso con precios muy por debajo de los US$ 50 el barril.

En su lugar, la solar compite con el carbón, el gas natural, la energía hidroeléctrica y la energía nuclear. La energía solar, la más nueva en la mezcla, representa menos del 1 por ciento del mercado de la electricidad hoy, pero será la mayor fuente del mundo para el 2050, según la Agencia Internacional de Energía.

La demanda es tan fuerte que el mayor límite a las instalaciones de este año puede ser la disponibilidad de paneles.

“No se podría ‘matar’ a la energía solar si se quisiera”, dice Jenny Chase, analista solar principal de Bloomberg New Energy Finance en Londres.

2. Los precios de la electricidad seguirán subiendo

La verdadera amenaza a las energías renovables no es el petróleo barato; es electricidad barata.

En los EE.UU., la abundancia de gas natural ha hecho que la producción de energía sea extremadamente barata. Pero ¿por qué las facturas de electricidad siguen subiendo?

El combustible no es el único componente de la factura de la luz. Los consumidores también pagan para llevar la electricidad de la planta de energía al hogar.

En los últimos años, los costos se han disparado. Las inversiones anuales de la red se cuadruplicaron desde 1980, a US$ 27 mil millones en 2010, según un informe del analista de Deutsche Bank, Vishal Shah.

Esto está llevando a las facturas a un precio superior, y haciendo cada vez más atractiva la energía solar en la azotea.

3. Los precios de la energía solar seguirán bajando

Este es uno de los motivos de por qué la energía solar pronto será la dominadora: es una tecnología, no un combustible.

A medida que pasa el tiempo, la eficiencia de la energía solar aumenta y los precios caen.

Michael Park, analista de Sanford C. Bernstein, tiene un dicho para la relación entre los combustibles fósiles y la energía solar: “The Terrordome” (el “panel del terror”).

Los precios están bajando tan rápido que la energía solar pronto socavará incluso a los combustibles fósiles baratos, carbón y gas natural. En los poco lugares donde el petróelo y la energía solar compiten directamente, el crudo no tiene ninguna oportunidad.

A modo de ejemplo: rico en petróleo, Dubai sólo triplicó su objetivo solar para el año 2030, a 15% de la capacidad total de energía del país. Pese a esto, el gobierno de Dubai esta semana adjudicó un contrato US$ 330 millones para una planta solar que va a vender la electricidad más barata del mundo.

4. A las ventas de inserción les está llendo muy bien. De verdad

La sabiduría convencional dice que el petróleo barato es una amenaza existencial para los vehículos eléctricos. Esto sin duda ha sido cierto en el pasado. Pero las cosas son diferentes ahora, y las ventas globales de los plug-ins en energía solar se incrementaron en alrededor de un tercio del año pasado, de acuerdo con Bloomberg New Energy Finance (BNEF).

He aquí por qué el petróleo barato no va a parar los vehículos eléctricos: Desde 2010 no ha habido ninguna relación entre el precio de la gasolina y las ventas de vehículos eléctricos, según el analista de BNEF, Alejandro Zamorano Cadavid. Los coches eléctricos están todavía en la fase de adopción temprana, y alguien que pague US$100.000 por un Tesla no le importará que la gasolina cueste un dólar menos por galón.

En Europa, los impuestos a la gasolina son tan altos que hace que el precio del crudo sea menos importante. Si estás en Noruega, y el gas cae desde US$ 10 el galón a US$ 9 por galón, los coches eléctricos siguen siendo buen negocio.

En China, el gobierno está intensificando el apoyo a los vehículos eléctricos. La contaminación se ha convertido en un problema grave, y los chinos se lo están tomando en serio. Esto ha disparado las ventas.

Los vehículos eléctricos se están moviendo como un Tesla: en silencio, pero con gran aceleración.

Agendemos esta conversación para dos años más, a partir de ahora, cuando el plan de Chevy y Tesla para liberar los primeros asequibles del mercado masivo con una gama de más de 200 millas por carga esté disponible.

En ese momento, el precio del combustible podría ser una real consideración para los compradores de vehículos, y en ese momento es más probable que se incline la balanza hacia los vehículos eléctricos.

5. Los costos de bombeo no han bajado tanto como el crudo, y no han cambiado en absoluto en Malasia, Indonesia y Tailandia

Hay un par de razones interesantes de por qué los precios en el bombeo no han seguido el ritmo de las caída de los precios del petróleo.

En primer lugar, una serie de países, como India e Indonesia, han utilizado la caída de los precios como cobertura para recortar subsidios a la gasolina, que agobian sus presupuestos.

En segundo lugar, países como China se han embolsado el ahorro de petróleo más barato aumentando impuestos a la gasolina para compensar la diferencia.

Los subsidios de combustibles fósiles superan los subsidios de energía renovable por un factor de 6 a 1. La reducción de la brecha de subsidio es una de las maneras más baratas para aumentar la eficiencia de combustible y acelerar el cambio hacia una energía más limpia.

Cuente con movimientos similares como el creciente número de víctimas del cambio climático, que llevará a los gobiernos a tomar medidas.

6. Los precios del petróleo no se mantendrán así por siempre

La historia de los precios del petróleo sigue una regla de oro: todo lo que baja, tiene que subir.

Goldman Sachs identificó casi US$ 1 trillón en inversiones en proyectos petroleros futuros que ya no son rentables con el petróleo a menos de US$ 70 el barril.

Los perforadores norteamericanos están instalando plataformas a su ritmo más rápido desde 1991. Con el tiempo, la oferta se reducirá y los precios subirán de nuevo.

El petróleo puede que nunca vuelva a los US$ 100 el barril, según el multimillonario príncipe saudí Alwaleed Bin Talal Al Saud.

Aún así, algunos expertos prevén que el petróelo restante permanezca en sus mínimos actuales durante más de un año o dos.

A diferencia del petróleo, el precio de las energías renovables es predecible y siempre a la baja.

La energía solar será tan barata -o incluso más barata- que la electricidad de la red, en hasta un 80% de los mercados mundiales para finales de 2017, de acuerdo al Deutsche Bank.

7. La inversión global en energía limpia sigue fluyendo

La pregunta más importante para las energías renovables y la caída del petróleo es: ¿En cuánto la percepción moldea la realidad?

Las acciones de empresas de energía solar y eólicas se han derrumbado con los precios del petróleo. ¿Golpeará este arrastre artificial las inversiones directas en proyectos de energía?

No es probable. Hay demasiadas fuerzas de tracción en la dirección opuesta.

La inversión mundial en energías limpias aumentó un 16% el año pasado, a US$ 310 mil millones, según datos compilados por BNEF.

EE.UU. y China, los mayores emisores del mundo, llegaron a un acuerdo histórico en noviembre pasado para frenar el efecto invernadero.

El Papa Francisco está preparando una encíclica papal sobre el cambio climático, una carta a los obispos del mundo que formalizará la posición moral de la Iglesia sobre el tema, que tendría un asidero de 1,2 mil millones de católicos.

Incluso podría convocar una cumbre con los principales líderes religiosos del mundo para mantener conversaciones sobre el clima mundial en París, en diciembre próximo.

Esas conversaciones representan la última y mejor oportunidad del mundo para mitigar los daños causados por el cambio climático.

Las políticas nacionales para reducir la contaminación de carbono podrían acelerar la adopción de las energías limpias. Incluso en su ausencia, el cambio de energía mundial de los combustibles fósiles ha comenzado, y sabemos cómo va a terminar. Bloomberg

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