La crisis griega tan política como financiera

Grecia cerró su sistema bancario al ordenar a las entidades del sector que permanezcan cerradas por seis días a partir de hoy, y el banco central del país se aprestó a aplicar controles para evitar una salida de capitales hacia el extranjero.

Las medidas, un clímax fatídico tras cinco años de crisis de deuda, pusieron a Grecia más cerca de lo que jamás ha estado de una salida de la zona euro y ubican a la moneda única en un terreno desconocido. La decisión se produjo luego de que el Banco Central Europeo, que tuvo una reunión de emergencia el domingo, optara por no extender la línea de fondos de emergencia que ha mantenido a flote a los bancos griegos, a la vez que los clientes retiran su dinero.

En las calles de una lluviosa Atenas el domingo, muchos cajeros automáticos se habían quedado sin dinero. El anuncio del primer ministro, Alexis Tsipras, de que convocaría a un referéndum sobre las términos económicas que los acreedores de Grecia quieren a cambio de ayuda nueva llevó a que muchos griegos a los cajeros a sacar el efectivo que pudieran de sus cuentas.

“¿Cómo puede pasar algo así sin ninguna advertencia?”, preguntó Angeliki Psarianou, un empleado público jubilado de 67 años, mientras esperaba bajo la lluvia frente a un cajero que se había quedado sin efectivo. “Quiero que Tsipras que diga cómo voy a sobrevivir la semana con 10 euros en mi bolsillo, con el alquiler que tengo que pagar. Nunca ha estado tan mal como ahora”.

Los retiros en los cajeros serán imitados a 60 euros al día por cuenta, dijo un funcionario del gobierno.

Grecia queda sumida ahora en una extraordinaria incertidumbre. No está claro qué pasará cuando los griegos se enfrenten a un periodo prolongado sin su dinero. Tampoco está claro si Tsipras podrá sobrevivir políticamente después del referéndum que convocó para el próximo domingo.

Ahora que los bancos están cerrados, tampoco está claro cómo reabrirán, o cuando lo hagan, qué tipo de divisa estará en sus arcas y en sus cuentas. Si Grecia no puede persuadir al BCE de reactivar los préstamos de emergencia, la única solución predecible es que imprima su propio dinero de modo que los bancos puedan satisfacer a los depositantes y seguir funcionando.

La amenaza de un caos financiero más amplio llevó al gobierno del presidente Barack Obama en Estados Unidos a pronunciarse sobre el tema el fin de semana. El secretario del Tesoro, Jacob Lew, dijo en Washington que había urgido a los dirigentes del Fondo Monetario Internacional y a sus contrapartes alemana y francesa a que siguieran buscando un acuerdo de rescate de emergencia para Grecia a pesar de la suspensión de las negociaciones.

La jugada de Tsipras implica que Grecia entrará casi con certeza en cesación de pagos de un crédito de 1.540 millones de euros (US$1.720 millones) que adeuda al Fondo Monetario Internacional y que vence el martes 30 de junio, el mismo día que expira el paquete de rescate. Los ministros de Finanzas de la zona euro rechazaron el sábado una solicitud griega para extender la financiación por un mes para tener tiempo de realizar el referendo.

“Los próximos días, claramente, serán importantes”, manifestó Christine Lagarde, directora gerente del FMI. “El FMI seguirá monitoreando de cerca los acontecimientos en Grecia y otros países cercanos y está dispuesto a ofrecer asistencia en caso de que sea necesario”, añadió.

Durante una intervención televisada el domingo, Tsipras dijo que la decisión de los ministros de Finanzas de la zona euro de no extender la duración del rescate motivó la medida del BCE, lo que obligó al banco central de Grecia a proponer el feriado bancario y limitar los retiros. “Resulta más que obvio que esta decisión no tiene otro fin que reprimir la voluntad del pueblo griego y bloquear el procedimiento democrático del referendo”, dijo el primer ministro.

El BCE indicó que estaba dispuesto a revisar la decisión de restringir los créditos a los bancos griegos, un indicio de que quiere mantener sus opciones abiertas en medio de las tensas negociaciones entre Grecia y sus acreedores. Las conversaciones se suspendieron el fin de semana luego de que Grecia anunciara el referendo.

Hasta el viernes, el BCE proveía hasta 89.000 millones de euros en liquidez de emergencia a la banca griega. La decisión de no modificar tal nivel significa que no habrá financiamiento adicional para cubrir las fugas de depósitos del fin de semana. Muchos griegos hicieron fila frente a los cajeros automáticos durante el fin de semana ante la incertidumbre reinante sobre la solvencia del país y su permanencia en la zona euro.

El BCE se abstuvo de tomar medidas más radicales que podrían haber ahondado la crisis, como exigir mayores cantidades de colateral para conceder los préstamos o recortar el los préstamos de emergencia.

La decisión del BCE constituye el último capítulo de una novela de cinco años que ha dejado al desnudo las debilidades del sistema económico y monetario europeo. Los 19 integrantes de la zona euro tienen libertad para determinar sus políticas fiscales, lo que en el caso de Grecia y otros miembros condujo a un alto endeudamiento, pero comparten la política monetaria.

El resultado es que después de cinco años de cumbres de líderes europeos para resolver la crisis, el futuro de Grecia en la zona euro es más incierto que en 2010, cuando recibió el primer préstamo de rescate. No obstante, el resto de Europa parece estar menos expuesta a los coletazos de Grecia que hace algunos años y los mercados financieros no exhiben el mismo nivel de preocupación.

Sin embargo, en la economía global interconectada, los problemas en países pequeños, como Grecia, pueden tener consecuencias imprevisibles. La situación del BCE se complica porque la entidad cumple el doble papel de ser un organismo tecnocrático y un actor político que tiene en sus manos el futuro de la unión monetaria.

“La zona euro no ha hallado la línea divisoria entre las responsabilidades europeas y las nacionales”, criticó Carsten Brzeski, economista jefe de ING-DiBa. “De alguna forma han salido adelante, pero Grecia demuestra que esta particular construcción europea no funciona”.

El BCE había aprobado un aumento en el otorgamiento de fondos de emergencia a los bancos griegos, como parte del programa conocido como Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA, por sus siglas en inglés). El plan, sin embargo, no sufrió cambios entre el miércoles y el viernes.

Hasta mediados del año pasado, los bancos griegos podían acudir a los mercados de capitales y vender acciones, pero en los últimos meses perdieron el acceso a estas fuentes de financiamiento. En las últimas semanas, han dependido de los fondos de ELA.

Los depósitos nacionales, la cantidad que les deben a los titulares de cuentas en el país, cayeron de 179.000 millones de euros en septiembre de 2014 a 139.000 millones de euros a fines de mayo. En cambio, la dependencia del financiamiento del banco central creció de 42.600 millones de euros a 116.000 millones de euros durante el mismo período, según cifras del Banco de Grecia. WSJ

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