La Fed y la suba del oro

Hasta que el miércoles 19 de mayo se hicieron públicas las actas de la última reunión de la Reserva Federal, el mercado daba por hecho el aplazamiento de las subidas de los tipos de interés más allá de las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre en Estados Unidos. Este escenario amenazaba con condenar a los bonos norteamericanos a mantener bajas sus rentabilidades y al dólar a seguir mostrando debilidad. Ambas consecuencias reforzaban al oro como refugio y como una opción para ponerse corto contra el billete verde. Dos razones de peso para creer en la continuidad del rally que el metal dorado protagoniza en 2016 y que, en las últimas sesiones, ha sido puesto en jaque.

El renovado ímpetu del dólar ante las crecientes expectativas de que finalmente Yanet Yellen tome la decisión de elevar el precio del dinero este verano ha frenado la escalada del oro. Desde los máximos anuales que conquistó el 29 de abril, sobre los 1.293 dólares, retrocede un 5%, cumpliendo con el arquetipo que resume Citi: “Abrir una posición larga en el oro es esencialmente abrir una posición corta en el dólar”. Esta relación propicia que la presidenta de la Reserva Federal cobre mucha relevancia para el metal dorado, teniendo en cuenta que el dólar se ve ha visto presionando por “el aplazamiento de nuevas subidas del precio del dinero”, según explica Banca March.

Desde el primero de enero, el oro se revaloriza cerca de un 17%. “La demanda es lo más importante en este activo y hemos visto mucha en los últimos meses”, admite Roland Morris, estratega de materias primas de VanEck, quien considera que, en este momento y pese al rally desde principios de año, sigue siendo el activo más atractivo dentro del mercado de materias primas?. “En Estados Unidos puede haber tipos bajos por mucho tiempo, mientras el resto de bancos centrales van a seguir peleando por generar crecimiento, lo que construye un escenario muy positivo para el oro”, continúa el analista de VanEck.

De hecho, Morgane Delledonne, analista de ETF Securities, incide en que en la semana que se publicaron las actas de la Reserva Federal, “los ETP -vehículos de inversión que replican el comportamiento de ciertos activos- sobre oro captaron importantes volúmenes de capital, a pesar de la caída del precio de la onza”. En su opinión, el metal precioso sufrió pérdidas por el fortalecimiento del dólar al “desprenderse la posibilidad de que la Reserva Federal aumente los intereses en junio”. Previo a la publicación de las actas, estas probabilidades eran del 3% y, posteriormente, ascendieron al 30 %. “Obviamente, el Comité Federal del organismo estadounidense hará todo lo posible para convencer a los mercados de que la subida es inminente con el fin de recuperar la confianza perdida en marzo”, continúa Morgane Delledonne, quien recuerda que “en este contexto, la compra de activos de riesgo es limitada, lo que hace que muchos inversores aprovechen la caída del precio del oro para aumentar su exposición a él”.

Pero en la demanda de oro no solo influye la debilidad del dólar. Su condición de activo refugio se hizo patente en los momentos en los que la presión vendedora se adueñó de las bolsas de todo el mundo durante las primeras semanas de 2016. Una naturaleza que acrecientan las bajas rentabilidades que ofrece la renta fija, su principal competidor como cobijo de los inversores.

Entre las múltiples visiones, la perspectiva de Goldman Sachs se encuentra entre las más pesimistas: “El alza inicial del oro fue impulsada por las preocupaciones sobre el crecimiento global y por la volatilidad en las bolsas, pero los activos de riesgo han rebotado considerablemente y el metal dorado ofrece un rendimiento inferior”. Sin duda, en contra del oro cotizan una menor preocupación por la desaceleración de China y por el crecimiento mundial. “Esperamos que, en este nuevo contexto, los mejores datos macroeconómicos en Estados Unidos y la necesidad de aliviar las condiciones financieras, hagan que la Reserva Federal retome las subidas de tipos, el dólar se muestre más fuerte y el oro caiga hasta los 1.200 dólares en los próximos tres meses”, finaliza el banco de inversión.

Más optimistas son firmas de inversión como UBS, RBC o Citi, que confían en que el oro todavía tiene recorrido alcista. Citi animó a principios de mayo recoger beneficios en su estrategia abierta sobre el oro, pero aconsejó no cerrarla por “las recaídas del dólar”. Para UBS, con el oro cerca de los 1.300 dólares, “puede valer la pena posicionarse en el metal, pero con prudencia”. El nivel al que alude la firma suiza es el mismo que RBC sitúa como objetivo del oro para el final de 2016. Por su parte, Ole Hansen, jefe de estrategia de Saxo Bank, considera que al metal dorado le pueden quedar oportunidades aunque tuviera lugar otra subida de tipos.

Lejos de los 1.900 dólares de 2011

El precio de la onza de oro aún está lejos de los 1.900 dólares que llegó a alcanzar durante la burbuja de 2011, pero el rally desde que se inició el ejercicio ha dado la vuelta a un mercado que llevaba cerca de cuatro años a la baja. El pico de 2011 “fue un reflejo de la depreciación del dólar debido a la expansión cuantitativa que se aplicó”, detalla Martin Kunc, profesor de la Warwick Business School, en declaraciones a Efe. “Los bancos centrales estuvieron al mando de aquella depreciación del billete verde y del incremento del precio del oro”, añade el docente, quien concluye que, este ocasión, su subida “está relacionada con la falta de confianza en la capacidad de los bancos centrales de controlar la política monetaria, así como por la posibilidad de que se den tipos de interés negativos”.Eleconomista.es

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