La moneda latinoamericana que recomiendo comprar en 2010

El cambio de humor en los mercados globales producto de una recuperación más acelerada de lo esperado en un principio, está llevando a los inversores a inspeccionar opciones de mayor riesgo. En esta aventura, las monedas latinoamericanas aparecen como las grandes beneficiadas.

Los positivos datos de empleo de los EE.UU. terminaron por confirmar que la recuperación económica está cobrando más fuerza de lo anticipado. Como les comentaba en el artículo anterior, las manufacturas en las principales economías han observado una interesante recuperación de la mano de la normalización del comercio internacional.

Lentamente los temores de una recaída de la recuperación económica están desapareciendo ya que si bien los múltiples potenciales disparadores de nuevas crisis, desperdigados en todo el mundo, siguen estando presentes, su probabilidad de ocurrencia se reduce gradualmente a medida que la recuperación toma fuerza.

Sobre el retorno del apetito por el riesgo, Enrique Álvarez, analista de IDEA Global decía: “Creo que el apetito al riesgo ha subido en paralelo al de los altos rendimientos. Eso sigue sosteniendo la mejoría de las monedas de América Latina, particularmente en las que tienen altas tasas, como es el caso de México, Brasil y Colombia”.

Manuel García Ospina, director de Investigaciones Económicas y Active Allocation en Bogotá, coincidía con Álvarez en su apreciación por el mayor apetito por el riesgo por parte de los inversores internacionales: “Los inversionistas están en búsqueda de mejores oportunidades. Así, mientras las tasas en Estados Unidos y otros países se mantengan bajas, los capitales fluirán hacia activos riesgosos”.

Con los inversores internacionales de nuevo en escena, buscando grandes oportunidades de inversión, la pregunta que surge inmediatamente es la siguiente: ¿Es el momento de apostar por las monedas latinoamericanas? Por lo pronto, en los primeros tres meses del año, las monedas latinoamericanas no han experimentado grandes variaciones. El real brasileño, quizás la moneda sobre la que la mayor parte de los inversores está poniendo su atención, por ser Brasil, el país estrella de la región, cerró el mes de marzo a R$ 1,7798 por dólar, observando una suave depreciación en relación a su valor de fin del 2009 cuando cotizaba a R$ 1,7420 por dólar estadounidense. El peso mexicano finalizó marzo a 12,36 unidades por dólar, apreciándose un 5,5% respecto de su valor de fin de 2009, mientras que el peso chileno resultó ser una de las monedas que más se fortaleció frente al dólar al pasar de las 2044,99 unidades de fines de 2009 a las 1919,39 de finales de marzo.

La apreciación cambiaria en los países latinoamericanos puede provocarles inconvenientes no menores. La importancia del sector externo en los países de la región hace que la pérdida de competitividad pueda afectar seriamente las perspectivas de crecimiento de las economías. Es por este motivo que las posibilidades de apreciación del tipo de cambio nominal en los países latinoamericanos, encontrará limitaciones.
Y estas limitaciones en la variación del tipo de cambio estarán también sujetas a lo que ocurra con el resto de las principales divisas internacionales en relación al dólar. Es que actualmente el dólar se encuentra fortalecido frente a monedas internacionales claves para la región como lo es el euro, y también (cada vez más), el yuan, por lo que una apreciación de las monedas latinoamericanas frente al dólar tendrá más implicancias negativas en un contexto de dólar fuerte que en una situación alternativa en donde el dólar aparezca debilitado.

Zeina Latif, economista jefe del banco ING, no cree que el real se siga fortaleciendo frente al dólar. El pronóstico de Latif para fin de año es un dólar a R$ 1,90.

El peso mexicano en cambio, ha generado en el último tiempo expectativas positivas para este año. Si bien se anticipa que, debido a la toma de ganancias, durante esta semana se debilitará la moneda de México, para este año, tiene una alta probabilidad de fortalecerse frente a la moneda norteamericana. Esta posibilidad se incrementó sensiblemente luego que el Citigroup (NYSE:C), anunciara que 19 bonos gubernamentales mexicanos son “elegibles” para cotizar en el World Government Bond Index (índice WGBI), siendo México, el primer país latinoamericano en incluirse en el índice mundial de bonos gubernamentales.

La inclusión del mercado local mexicano se logró luego del cumplimiento de una serie de estrictos criterios de elegibilidad en materia de calificación crediticia, liquidez y facilidad de acceso, al tiempo que es un reconocimiento a las políticas macroeconómicas que viene implementando México, que si bien aún tiene mucho por hacer, le permite al país generar un entorno de estabilidad y predecibilidad, necesarios para la inclusión de sus bonos en este tipo de mercados.

¿Y qué se puede decir en relación al peso argentino? Las perspectivas para el peso argentino para este año no son otras que esperar la continuidad de su depreciación nominal. El motivo es claro: una economía en la que se espera una inflación para el presente año de alrededor del 25%, que posee una política monetaria con una flotación cambiaria sucia (yo diría, un cuasi tipo de cambio fijo reajustable hacia arriba), que depende del sector externo y que no cree que el tipo de cambio nominal es una buena ancla para la inflación, no puede esperar otra cosa que la continuidad de la depreciación cambiaria nominal. El interrogante pasa a ser cuánto de depreciación cambiaria esperar. Mi proyección es coincidente con la media del mercado: una depreciación del 10%, es el escenario más probable, con un dólar a $ 4,28 hacia finales de 2010.

¿Y en relación al peso chileno? La evolución de la moneda chilena dependerá tanto de la evolución de la cotización internacional del cobre, como del comportamiento de su economía a partir del proceso de reconstrucción luego del terremoto. De todos modos, no habría que esperar una fuerte apreciación cambiaria ya que, más allá que sea posible, el impacto negativo que ello podría tener en las perspectivas económicas, provocaría como respuesta, la intervención del Banco Central de Chile, en el mercado cambiario, tal como lo hiciera en la primera mitad del 2008 cuando la apreciación del peso chileno amenazara seriamente al sector externo.

Las monedas latinoamericanas arrancaron con cierta calma este 2010. Y hacia el final del año no prometen grandes variaciones. ¿Y en el medio? Una moderada volatilidad en función de factores externos a la región, parece ser el escenario más probable. ¿Monedas para recomendar? El peso mexicano parece ser la moneda que mayor satisfacción brindará a los inversores.

Horacio Pozzo

Valor Mundial

—–INVERSIÓN—–

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