La soja frena riesgo de crisis cambiaria en Argentina

Diez años después de una de sus crisis financieras más grave, Argentina está cumpliendo sus compromisos con sus acreedores: esta semana el gobierno de Cristina Fernández canceló el monto principal de uno de los bonos soberanos que emitió como parte de la solución al default de 2001.

Sin embargo, esto se da en medio de un ambiente de una fuerte volatilidad cambiaria, con hemorragia de dólares y de reservas internacionales, lo que hace preguntarse si el vecino país está ad portas de otra debacle.

El gobierno argentino se encuentra en una cruzada para pesificar la economía, dada una menor entrada de divisas. Por eso, hasta esta semana se temía que el pago del bono Boden 2012 (US$ 2.200 millones) pudiera hacerse incluso en pesos. Fue en dólares, para alivio de los inversionistas; el gobierno envió una señal de que continuará sirviendo su deuda.

Pero más allá de ello y si bien hay mucho ruido, una vez más Argentina pareciera estar consiguiendo un salvavidas gracias a la nueva escalada que muestra la soja, su principal commodity, factor que a juicio de los analistas permitiría, de momento, contener las presiones de pago y alejar el riesgo de una crisis cambiaria.

DOS TIPOS DE CAMBIO
“Los términos de intercambio, la demanda de Asia por soja, cambios tecnológicos favorables en agricultura, la demanda brasileña y la apreciación del real, fueron hasta el año pasado los aliados secretos del país”, dice Sebastián Vargas, economista argentino en Barclays Capital. Pero desde 2011 “la abundancia de dólares se acabó y las políticas se han tenido que ajustar a esta nueva realidad”, explica. Esas políticas apuntan a una serie de mecanismos para ayudar a mantener los dólares dentro del país, en una especie de “nuevo corralito”, en alusión a la medida de 2001 que tuvo por objeto impedir que los ahorristas sacaran su dinero de los bancos, para evitar una corrida.

De todos modos, sigue habiendo una importante fuga de divisas. Los controles cambiarios derivaron en una fuerte demanda de dólares en el mercado paralelo, produciéndose un elevado diferencial con el tipo de cambio formal. La cotización formal del dólar es de AR$ 4,57 (la que podría llegar a AR$ 5,1 a fin de año, un 12% más caro, dice Vargas). Pero en el mercado paralelo se transa a AR$ 6,6, un diferencial de dos pesos.

La situación provocó una pérdida de US$ 12.000 millones en las reservas del Banco Central transandino en 2011 y un continuo decaimiento este año. Desde abril, las reservas han descendido en más de US$ 1.000 millones y, en 12 meses, casi US$ 5.300 millones, a US$ 47.000 millones.

Las políticas que pretenden subsanar la escasez de dólares también exigen a los exportadores ingresar más divisas y restringen las importaciones. Al mismo tiempo, el gobierno cambió la carta orgánica del Banco Central para no tener límite para financiar al sector público, que enfrenta dificultades para cubrir su déficit.

La caída de las reservas las ha llevado a un nivel de alrededor de 10% del PIB del país, uno de los ratios más bajos de la región (ver infografía), lo que eleva la vulnerabilidad de Argentina, explica Marcos Buscaglia, de Bank of America Merrill Lynch.

EL ALIADO DEL GOBIERNO
No obstante, frente a lo anterior, el gran aliado de las políticas del gobierno son los términos de intercambio, revitalizados por el precio actual de la soja.

Pese a que se pensaba que la época de oro en esta materia ya había terminado para el país, la soja ha tenido un repunte adicional producto del encarecimiento generalizado de los granos por la sequía en EEUU. Ha subido un 19% en los últimos 12 meses.

Así, Argentina goza hoy de términos de intercambio superiores a los que exhibió en 2008-09 (ver infografía) y según Buscaglia, de los mejores que se pueden ver en América Latina.

En tal contexto, lo que más podría descarrilar la situación sería un empeoramiento de la crisis europea. En ese evento “vemos una probabilidad alta de que Argentina tenga una crisis cambiaria, lo que conduciría a mayor inflación y a una caída del PIB de 4% al menos, junto con una capacidad de pago en el mediano plazo severamente dañada”, sostiene Buscaglia. Su estimación de PIB para este año y el próximo es de 0,5% y -2%, respectivamente.

Pero de no darse ese escenario, se prevé que el país seguirá a flote aun con sus políticas heterodoxas. “El uso de las reservas va a cubrir la mayor parte de las necesidades de financiamiento en divisa que tiene el país, y el resto, en moneda local, para fondear el déficit de las provincias, se puede cubrir imprimiendo pesos”, explica Vargas.

De hecho, “el gobierno puede usar la crisis externa para justificar estos medios de financiamiento extraordinarios”, añade.

Además, en un escenario base en que no hay una desintegración del euro, Argentina parece alejada de la presión de pagos. Su PIB asciende a US$ 450.000 millones y sus reservas a US$ 47.000 millones: los requerimientos de pago de deudas en divisas son una fracción de cualquiera de esos niveles.

De hecho, estos pagos programados alcanzarán un peak sólo en el mediano plazo, al situarse en US$ 14.000 millones en 2015. En 2012 ascienden a US$ 8.000 millones.LaTercera

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