Paridad euro dólar en 2017 según Goldman Sachs

El euro se encuentra ante una situación histórica que puede borrar la última década y volver a la casilla de salida. En los últimos meses, la gran mayoría de las casas de análisis han revisado a la baja sus previsiones para la moneda común… hasta que ha llegado Goldman Sachs rompiendo todos los moldes. Paridad del euro con el dólar a finales de 2017. Uno a uno. Si se cumplen sus estimaciones, el cuento de la divisa común tendrá un giro argumental que pocos esperaban al inicio del año.

El motivo de este cambio radical en el devenir del mercado de divisas se centra en una divergencia histórica entre las autoridades monetarias de las dos regiones: la Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE). La historia muestra cómo EEUU suele ir por delante de Europa en el ciclo económico y, por lo tanto, los hombres de Washington acostumbran a caminar unos pasos por delante de sus homólogos de Fráncfort. Sin embargo, en esta ocasión, no es sólo que estén en momentos diferentes, sino que están en situaciones opuestas: mientras la Fed ya empieza a valorar el momento de comenzar a retirar sus estímulos monetarios, en Europa se redoblan las presiones sobre el BCE para que active nuevas medidas de estímulo. El propio presidente de la entidad, Mario Draghi, ha reconocido que “los fundamentales para un tipo de cambio más bajo son hoy mucho mayores que hace dos o tres meses”.
Un cambio permanente

Desde que el euro se volviera “irreversible” hace dos años, ante la garantía de Super Mario, ha intentado debilitar al euro, con palabras y acciones, pero esta vez podría ser definitivo. “Este cambio en la dirección del cruce tiene poder de permanencia y, en nuestra opinión, es el comienzo de una nueva tendencia”, indican los analistas de Goldman Sachs en su análisis.

“Este cambio en nuestras previsiones tiene un sólido apoyo en nuestra visión alcista del dólar”, reconocen desde la casa de inversión. Los buenos datos de la economía de EEUU ya presionan a la Reserva Federal para que retire su política monetaria expansiva y así frene posibles desequilibrios en los precios o el crédito.

Por el contrario, la entidad europea busca el momento adecuado para disparar su artillería pesada. El 18 de septiembre comienza la primera megasubasta de liquidez a la banca de su programa TLTRO con el que repartirá hasta un billón de euros entre la banca del Viejo Continente en los próximos dos años. Además, los líderes del BCE están discutiendo activar un programa de compras de activos con el que dará más pólvora a su artillería en los próximos meses.

Desde Goldman Sachs señalan otro elemento clave, la decisión de la institución monetaria de cobrar a las entidades que aparquen su dinero en el BCE. Esto es, una tasa a los depósitos de la banca del 0,1%, que provoca que los bancos tengan que buscar otro acomodo a su liquidez (y a la que les va a llegar próximamente). Ya ni siquiera concederse préstamos entre ellos (el pasado jueves, los prestatarios llegaron a cobrar a los prestamistas por aceptar su dinero), a lo que se une la situación de la renta fija europea, que ofrece una rentabilidad en mínimos históricos (en muchos casos también en negativo). Ante esta situación, los analistas de Goldman Sachs anticipan una salida del dinero europeo en busca de inversiones atractivas: “Las salidas de dinero tienen un potencial de crecimiento mucho mayor que las entradas de liquidez en la eurozona”.

La casa de análisis estima que la divisa corregirá posiciones hacia la zona de 1,29 dólares a finales de este ejercicio desde los 1,315 dólares de ayer y en los próximos 12 meses ya podría haber corregido hasta el entorno de los 1,20 dólares. “Nuestra previsión incluye un descenso del euro del 5% frente a una cesta de las 10 divisas más cotizadas del mundo”, indican en el informe. Pero Goldman no es la única firma que espera una fuerte caída de la divisa común: desde ABN Amro esperan un descenso del euro hasta 1,20 dólares a mediados de 2015, Commerzbank, hasta 1,22 e ING lo deja en 1,23 dólares.
El impacto en la economía

En los últimos meses, numerosos economistas, políticos e instituciones oficiales han pedido al BCE que haga todo lo que esté en su mano para debilitar el tipo de cambio con el objetivo de reanimar la economía europea y la inflación. Una caída desde los niveles actuales hasta la paridad supondría una depreciación del euro próxima al 25%, lo que se une al descenso del 6% vivido en los últimos cuatro meses. Según las estimaciones del BCE, un descenso del euro del 10% tiene un impacto de 0,12 puntos sobre la economía de la eurozona, por lo que un descenso del 25%, significaría aumentar el PIB potencial de la región en 0,3 puntos porcentuales. En cuanto al impacto sobre la inflación, podría significar añadir 0,4 puntos sobre el IPC.Eleconomista.es

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