Por qué las economías emergentes no aprovechan la devaluación de sus monedas

El aumento de las exportaciones debería ser supuestamente el lado positivo de la devaluación de una moneda. Pero en algunos mercados emergentes clave, eso no está sucediendo.

Las divisas de algunos de esos países han alcanzado nuevos mínimos, con descensos de hasta 30% en los últimos dos años y medio. El crecimiento de las exportaciones de economías emergentes, mientras tanto, se ha desacelerado a sus niveles más bajos en más de media década. Las exportaciones en sí descendieron 14,3% interanual en los tres meses hasta mayo, el mayor declive desde 2009, según Capital Economics.

Hace apenas un año los gobiernos de muchos de estos países intentaban debilitar sus monedas con la esperanza de impulsar las exportaciones y volver a estimular el crecimiento. Incluso se habló de guerras cambiarias.

Sin embargo, el flojo crecimiento en Estados Unidos, Europa y China, combinado con los menores precios de las materias primas, eliminaron cualquier tipo de repunte esperado. Ahora, EE.UU. se alista a elevar las tasas de interés, los inversionistas se están retirando de los mercados emergentes, lo que debilita aún más sus divisas, y países que van de Brasil a Indonesia luchan para apuntalar sus economías.

El crecimiento económico en Indonesia ha caído a su nivel más bajo en cinco años, lo que llevó al presidente Joko Widodo a limitar las importaciones. Ante “el colapso de nuestras exportaciones, nuestras importaciones han tenido que encogerse”, dijo Widodo en una reciente entrevista con The Wall Street Journal. “Debemos conservar nuestra moneda. Por lo tanto, debemos satisfacer más de nuestras necesidades de fuentes internas”.

En Brasil, el sector de la exportación se ha contraído por 11 meses consecutivos debido a menores precios de commodities como el hierro, el café y el azúcar. El país ya recortó su presupuesto en mayo en US$22.600 millones. Ante la caída de los ingresos impositivos, el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, anunció hace poco una nueva ronda de recortes fiscales.

El real ha perdido un tercio de su valor en los últimos 12 meses y el viernes cerró en su nivel más bajo en 12 años en relación con el dólar. La rupia indonesia registró el jueves un mínimo de 17 años frente a la moneda estadounidense, en tanto que el baht tailandés aceleró su reciente caída y tocó su nivel más débil en más de cinco años. El ringgit de Malasia alcanzó este mes su menor cotización desde 1999 y acumula un descenso de 13,6% desde principios de 2014.

Estos países, especialmente los que dependen de modelos de crecimiento basados en las exportaciones, “se ven obligados a ajustarse a la débil demanda externa, los bajos precios de los commodities y un reequilibrio en China”, afirma Alex Wolf, economista de mercados emergentes de Standard Life Investments.

“El crecimiento de las exportaciones de los mercados emergentes ha sido inusualmente débil, lo cual es una característica del actual ciclo que ha sido bastante preocupante”, señala Claire Dissaux, economista de Millennium Global Investments Ltd. “Pero las exportaciones han sido más débiles en términos de valor, comparado con volúmenes, lo que refleja el impacto de la caída de los precios de las materias primas”, agrega.

El jueves, Aberdeen Asset Management, una de las mayores gestoras de activos en los mercados emergentes, informó que los inversionistas retiraron una suma neta de 9.900 millones de libras esterlinas (US$15.500 millones) de sus fondos en el segundo trimestre, en gran parte debido a los temores de que las economías en desarrollo trastabillen cuando EE.UU. suba sus tasas de interés.

Aún es posible que la debilidad de las monedas impulse el crecimiento económico en los mercados emergentes. “Se necesita tiempo para ver si esto llega al desempeño de las exportaciones”, dice Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs en Nueva York. “Incluso cuando hay un gran movimiento en la divisa, toma tiempo encontrar nuevos canales de distribución y nuevos compradores antes de empezar a exportar cosas que nunca has exportado”.

Otros indican que los bancos centrales de algunos países en desarrollo necesitarían adoptar una postura más enérgica. Las tasas de interés en los mercados emergentes se encuentran, en términos reales, en torno a su nivel más alto en 15 años, según Emerging Global Advisors, gestora de activos con sede en Nueva York.

La firma escribió en una nota el mes pasado que los bancos centrales de Hungría, India, Malasia, Polonia y Tailandia, entre otros, aún tienen margen para reducir las tasas y “que una política monetaria más relajada debería, en última instancia, suministrar un mejor crecimiento”.

La semana pasada, el banco central de Hungría hizo justamente eso, al recortar la tasa de interés de referencia en 0,15 puntos porcentuales, más de lo previsto, a un mínimo récord de 1,35%, además de indicar que permanecería baja por un tiempo. “Se puede esperar una política monetaria relajada y de larga duración para los próximos años para beneficiar el empleo y el crecimiento”, aseveró Gyrorgy Matolcsy, gobernador del Banco Nacional de Hungría.

La debilidad de estas economías ha puesto de relieve la necesidad de larga data de reformas. Los detractores argumentan que países como Indonesia deberían haber aprovechado el período de bajas tasas y altos precios de las materias primas para reducir los subsidios y su dependencia de los commodities.

En las últimas semanas, Indonesia, que lucha para reducir su déficit de cuenta corriente, se vio obligada a aumentar los aranceles sobre las importaciones de varios bienes, que se han vuelven cada vez más caros. Las exportaciones del país cayeron casi 13% interanual en junio y las importaciones registraron un declive de más de 17%. El jueves, Indonesia elevó los aranceles de importación de una amplia gama de bienes de consumo después de haber reducido una semana antes el límite a las importaciones de ganado de Australia en 80%. WSJ

Escribe una respuesta

Un moderador leerá tu comentario y este podría tardar un poco en aparecer en el blog. No hace falta que lo vuelvas a escribir o enviar.