Qué pasa con el maíz

“Nos vamos a ahogar en maíz este año”. El comentario de Jeff Brown, un agricultor de 45 años en el estado de Illinois resume la perspectiva de la mayoría de los estadounidenses que cultivan, comercian y procesan maíz conforme se preparan para otra cosecha récord en el país norteamericano.

Meses de clima lluvioso han generado expectativas de una cosecha de maíz de tal magnitud que las montañas del grano se convertirán en una vista común en toda la zona centro norte de Estados Unidos después de la cosecha, que comienza el próximo mes.

El Departamento de Agricultura de EE.UU. proyectó la semana pasada que la producción excederá 14.000 millones de bushels, con lo que superará la cosecha histórica del año pasado.

Muchos analistas piensan que la gira de cultivos organizada para esta semana por Pro Farmer, un servicio de noticias e información del sector agrario, ofrecerá mayor evidencia de que habrá un cultivo especialmente saludable, y que no se prevé que la demanda aumente lo suficientemente rápido para compensar el pronunciado aumento en la oferta.

El descenso en los precios del maíz podría beneficiar a los consumidores al limitar la inflación en los productos de supermercado que contienen el ingrediente, como cereales y galletas, aunque los analistas prevén que pocas empresas de alimentos empacados realizarán recortes significativos en los precios.

Las expectativas de una exceso en la oferta han deprimido los precios del maíz en 14,5% este año, a cerca de mínimos de cuatro años, después de un retroceso de 40% el año pasado. Los contratos para entrega en septiembre, el contrato futuro con el vencimiento más próximo, perdieron 1,37% a US$3,6075 por bushel el lunes en la Chicago Board of Trade. Los contratos para entrega en diciembre, después de la cosecha, cedieron 1,46% a US$3,7150 por bushel.

El fuerte declive en los precios ha alimentado la esperanza entre algunos productores de que los compradores que buscan ofertas aumenten sus compras. Sin embargo, un vistazo de cerca a los consumidores clave del maíz sugiere que existen considerables limitantes respecto a cuánto podría subir la demanda, incluso cuando el grano se encuentra tan barato.

Un declive en las cabezas de ganado significa que hay menos animales para alimentar en EE.UU., y la demanda en el país por etanol —un aditivo para la gasolina con base en el maíz— ya ejerce presión sobre el límite impuesto por el gobierno estadounidense (que requiere que el combustible para autos contenga 10% de etanol). Al mismo tiempo, las exportaciones del maíz están sufriendo por un descenso en las compras por parte de China.

“Veremos montañas de maíz en toda la zona centro norte, y tomará una eternidad consumirlo todo”, expresó Jamey Kohake, un corredor de commodities en Paragon Investments, en Silver Lake, Kansas, que está recomendando a sus clientes vender el grano en cualquier racha alcista y a no guardar maíz durante el invierno en el hemisferio norte.

Kohake pronostica que los futuros del maíz caerán hasta US$3,20 el bushel antes de tocar fondo a principios de octubre.

El Departamento de Agricultura proyecta que las reservas de maíz el próximo año aumentarán a 1.808 millones de bushels, más del doble de lo que había en almacenamiento hace solo dos años y el mayor nivel desde 2006.

Los precios se podrían recuperar si, por ejemplo, la gira por los cultivos de esta semana indica que los rendimientos serán más bajos de lo previsto. Durante el tour —organizado por Pro Farmer— decenas de comerciantes de granos, analistas y reporteros se esparcen por diferentes granjas en siete estados durante cuatro días, escuchando a los cultivadores y contando bultos. Al final de la gira, Pro Farmer divulgará su pronóstico para los rendimientos promedio, o bushels por acre, un cálculo que puede causar que los precios oscilen en los mercados de futuros.

Algunos actores en el mercado creen que la actitud pesimista en el mercado del maíz cambiará una vez que termine la atención en la cosecha.

“En este momento la demanda existe, pero todo el mundo está enfocado en la oferta”, afirmó Chris Narayanan, director de investigación agrícola en el banco Société Générale en Nueva York. “Una vez que entremos al corazón de la cosecha… probablemente veremos un pronunciado descenso y después el enfoque en la demanda entrará en efecto”.

Los animales de granja son los mayores consumidores de maíz en EE.UU., con un consumo de 34% de la oferta nacional, según el Departamento de Agricultura del país. La caída en los precios del grano ha sido una bendición para los productores de carne de res, cerdo y pollo, y algunos han agregado más maíz a su pienso en lugar de ingredientes más caros como la paja o la alfalfa.

Sin embargo, varios factores, como el descenso en el número de cabezas de ganado y los límites al consumo de etanol, probablemente frenarán los aumentos del consumo de maíz en EE.UU.

Esto abre paso a las exportaciones. Las ventas de maíz a algunos países, incluyendo Perú y Colombia, han subido recientemente. Pero las ventas a China, uno de los mayores compradores, han descendido debido a que Beijing ha rechazado envíos de EE.UU. que dice contienen cepas genéticamente modificadas que no ha aprobado. Los envíos a China en el primer semestre de 2014 se han desplomado 86% frente al año previo, a 154.226 toneladas.WSJ

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