Qué se dijo en la Conferencia Mundial de Gas de Vaca Muerta

“La Argentina debe estimular el desarrollo de una industria especializada en el desarrollo de los recursos no convencionales, y asegurar reglas de juego claras y sostenibles en el tiempo para aprovechar la oportunidad que le brinda Vaca Muerta de solucionar el problema que hoy más condiciona el desarrollo de su economía.”

La recomendación corrió por cuenta de Mario Mehren, flamante presidente de Wintershall, la filial petrolera del gigante químico alemán BASF, que pelea por ingresar al podio entre los productores de gas en el país, tras destinar en los últimos dos años poco más de 400 millones de dólares a nuevas inversiones.

Mehren es un ingeniero y economista de 44 años que fue, hasta hace pocas semanas, el responsable de exploración y producción de la compañía en América del Sur, Rusia y África del Norte.

Aquí expuso en la Conferencia Mundial de Gas, algo así como un mundial de la actividad con sede itinerante y que, en su versión 2015, recaló en la capital francesa.

Ayer, en una conversación con periodistas argentinos, puso especial énfasis en la necesidad de que la Argentina genere las condiciones para poder captar la inversión que se precisaría para desarrollar esa área estratégica, sobre cuya potencialidad no parece tener ninguna duda: “Vaca Muerta es la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo del mundo”.

“Eso existe. Eso está, como también está el interés de las empresas por invertir. Pero si no se generan condiciones para que lleguen nuevos proveedores de equipos al mercado o se los sigue desalentando con aranceles de importación; si no se desarrolla la infraestructura necesaria, no habrá forma de hacerlo”, advirtió.

El ejecutivo valoró los últimos pasos que dio el Gobierno para mejorar las condiciones del negocio, aunque se mostró convencido de que esos cambios llegaron por imposición de la realidad.

Aludía a la revisión al alza que tuvieron los precios del gas para nuevas explotaciones y la ley de hidrocarburos aprobada en 2014, que asegura la continuidad de las áreas concesionadas a las empresas que cumplan con los planes de inversión y explotación prometidos.

Pero cuando se le pidieron ejemplos de los inconvenientes que enfrenta Wintershall en Neuquén no dudo en mencionar los problemas de abastecimiento que sufre la empresa ante las restricciones cambiarias o los que derivan de una oferta de servicios logísticos que no se adapta al ritmo necesario para asegurar el despegue de Vaca Muerta.

“Eso hace que un pozo allí cueste tres veces más que uno similar en los Estados Unidos. Es una brecha de eficiencia muy importante, que sólo se puede achicar acelerando el ingreso de nuevos proveedores y haciendo las inversiones imprescindibles en infraestructura”, argumentó.

Al respecto, Mehren explicó que si bien Wintershall no ha tenido problemas para acceder a los dólares que necesitó para pagar a sus proveedores del exterior, cada uno de esos pagos sólo fue posible luego de largas negociaciones con el Gobierno.

“Está claro que, con ese tipo de condicionamientos, lograr atraer inversiones no será fácil, porque cualquier inversor lo que quiere es poder disponer de su dinero. Y en nuestro caso, no sólo hace dos años que no podemos remitir utilidades, sino que cada pago insume una gestión.”

En este sentido, el ejecutivo se mostró confiado en que, cualquiera que sea la próxima administración, este tema pueda ser solucionado. “Así como en su momento el Gobierno comprendió que tenía que hacer cosas para revertir la caída en la producción de petróleo y gas, hoy en la clase política hay consenso de que, si no se baja la factura energética, la economía seguirá condicionada”, dijo.

“La Argentina tiene los recursos y la necesidad de aumentar lo más rápidamente posible su producción. De eso debería surgir algo bueno”, se esperanzó. LaNacion.ar

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