Quién será el CEO de YPF (NYSE:YPF)

Una imagen que pasó inadvertida para el público cayó muy mal en el piso 32° de YPF (NYSE:YPF).La foto, que salió en varios diarios el 28 del mes pasado, muestra a Daniel Scioli en una estación de servicio de la empresa con un eslogan de campaña. Sólo los entendidos saben que en la original estaba con el CEO de la petrolera, Miguel Galuccio. El paso por el Photoshop, algo que el equipo del gobernador explicó en necesidades de diseño, le valió a Galuccio un ignominioso apodo: sus detractores comenzaron a llamarlo “el decapitado”.

Un hombre de confianza le hizo notar el retoque de la foto. “Es una pavada”, le respondió Galuccio, y le aseguró que tiene una muy buena relación con Scioli. Y aunque se le escapó una sonrisa de incomodidad, agregó un dato: el sábado 3 de octubre, un asistente personal del gobernador lo contactó por mensaje de texto para invitarlo a La Ñata, la chacra de Scioli en Benavídez, a ver la pelea de “Tyson”. Se refería a Víctor Ramírez, el “Tyson del Abasto”, delfín del gobernador. El presidente de YPF declinó porque estaba en Italia.

El episodio muestra algo que casi nadie en la torre de Puerto Madero puede ocultar: la interna por la sucesión de YPF explotó y todos los involucrados intentan orientar hacia su lado la futura conducción de la empresa.

Las fricciones comenzaron entre fines de 2014 y principios de este año, cuando Galuccio y Doris Capurro transparentaron al interior de la compañía sus diferencias. Allegados a ambos sostienen que el principio de la pelea se debió a mutuos cuestionamientos de contratos manejados por el otro. Casi no se hablaron en los últimos tres meses, salvo contactos esporádicos. El jueves volvieron a hacerlo: se cruzaron en una durísima discusión que terminó con un mínimo acuerdo, aunque las diferencias parecen irreconciliables. Horas después, en La Rural, Capurro se sentó en la primera fila para escuchar la exposición de Galuccio en la Argentina Oil & Gas.

Capurro es vicepresidenta de Comunicación y Relaciones Institucionales de la petrolera, tiene llegada a Cristina Kirchner y hasta hace poco manejó todos los vínculos políticos de la empresa, en especial con los gobernadores; entre ellos, Scioli. Fue una de las principales promotoras de Galuccio, pero abandonó esa postura hace tiempo. Aunque nunca lo reconocerá en público, en los últimos días mantuvo conversaciones que así lo indican. Ahora cree que la YPF del futuro no debe tener una conducción personalista, algo que asocia con su vecino del piso 32°, porque llegó el momento de formar equipos. Su intención no sólo apunta a un cambio de nombres: insiste en que la empresa debería estar en manos de un profesional, no de un hombre de la política. Y cree que ese nombre debería surgir del interior de la petrolera.

Galuccio quiere quedarse. Está al tanto de los intereses en su contra, pero confía en sus cartas y hace meses que trabaja en su propio relacionamiento político. Aunque el vínculo no es el mismo que al principio, suele hablar con Cristina Kirchner. Una de sus últimas conversaciones fue para organizar un recorrido por el edificio que Y-TEC, la empresa de ciencia de YPF y el Conicet, tiene en marcha en Berisso. Iba a ser el jueves al mediodía, pero lo suspendieron porque las obras tienen más demora de lo previsto.

Cree en el vínculo personal con Scioli. No sólo por la invitación a ver a “Tyson” Ramírez. Ambos compartieron varias comidas, algunas en familia, y tienen diálogo desde 2012. Considera además que Scioli le puede hacer sólo un reproche importante: se negó a hacer campaña con él en actos específicamente proselitistas. Dice que no quiso mezclar los intereses de YPF con la política.

El candidato del Frente para la Victoria escucha a Galuccio como profesional. El 8 de septiembre el ingeniero desayunó en La Ñata con Scioli y luego se reencontró con él en el Aeroparque para subir al avión de la provincia, que lo llevaría a Neuquén con Carlos Zannini, con quien tiene contacto frecuente, al igual que con Gustavo Cinosi, su nexo con el establishment. Kicillof viajó con ellos.

En el interregno, Galuccio pasó por YPF y terminó de modificar un documento que habían elaborado los gobernadores petroleros conducidos por el neuquino Jorge Sapag, lejano en varios puntos a la opinión de Galuccio en temas de hidrocarburos. Scioli convalidó la nueva versión y Sapag la aceptó. Cuando le pidieron explicaciones, el neuquino respondió que no era momento de traerle complicaciones a Scioli en campaña.

Sapag juega en la interna de YPF. Se lo menciona como posible ministro de Energía de una futura presidencia de Scioli. Es curioso: quien primero lo mencionó para ese cargo fue Sergio Massa, el único que rechaza taxativamente la continuidad de Galuccio.

El año pasado Sapag discutió en durísimos términos con Galuccio, cuando el ejecutivo convenció a la Presidenta de mandar al Congreso una nueva ley de hidrocarburos que recortó el poder de las provincias sobre el negocio. En YPF todavía recuerdan la frase de Sapag: “¿Sabés cuál es la diferencia entre un turco y un judío? Los dos te venden a la madre, pero el turco no te la da. Yo soy turco”. Suele decirla cuando está enojado.

Doce meses después su encono es menor: habla con frecuencia con Cristina Kirchner, que le ofreció ayuda el mes pasado cuando una protesta mapuche bloqueó el acceso a Vaca Muerta, y con Scioli. “Colaboro con Daniel en la provincia sin esperar nada a cambio”, se entusiasma. Y se siente en sintonía con Galuccio. “A Miguel lo veo adentro de la compañía”, dijo en privado hace cuatro semanas. Pero es Galuccio quien no quiere compartir tablas con él. Se lo dijo a Scioli, a quien prevé hacerle una propuesta no sólo para YPF, sino para regular el sector energético.

Galuccio también tiene una relación cordial con Mauricio Macri. Se vieron varias veces. El año pasado lo llamó para criticarle al de Pro la falta de apoyo de sus legisladores a la ley de hidrocarburos que promovía. “No lo entiendo, Mauricio, no lo entiendo”, le dijo. Luego, por invitación de Macri, fue una mañana a la sede del gobierno porteño en Parque Patricios a debatir sobre energía. Discutió con Federico Sturzenegger y, un poco menos, con el ex secretario de Energía Emilio Apud. Horas después, Macri lo llamó por teléfono para ver “qué le había parecido” el encuentro.

Ese vínculo con Macri es su única garantía para seguir si gana Cambiemos. El jefe de gobierno porteño designó al frente de los equipos de energía a Juan José Aranguren, ex líder de Shell. Galuccio podría convivir con él. Lo prefiere antes que a otros como Carlos Bulgheroni, con quien hace dos años tiene una pelea tácita.

Aranguren charló el tema con quienes lo consultaron. Cree que la gestión de Galuccio fue buena al principio, pero luego perdió brillo al confundir intereses de la empresa con los del Gobierno. Si fuese su decisión, lo cambiaría. Pero está dispuesto a aceptarlo por un pedido de Macri, quien le reconoce ciertas virtudes. En ese caso, Aranguren ordenará una auditoría sobre todo lo actuado por YPF.

Días atrás, Galuccio le preguntó a un colaborador: “¿Quién trajo a la Argentina 5000 millones de dólares en los últimos tres años? Hay gente que puso plata acá y soy responsable por eso”. Por inversiones en Vaca Muerta, Chevron, Petronas, Pampa Energía y Dow desembolsaron más que esa cifra desde 2012 en sociedad con YPF.

El CEO de la petrolera piensa que esos socios terciarán en su favor. Gastón Remy, presidente de Dow en el país, está muy contento con El Orejano, una explotación de gas en conjunto. En estos días preguntó qué ocurriría con Galuccio. Representantes de bancos, a quienes Galuccio parece caerles bien, le preguntaron lo mismo a Remy.

Son cosas que le importan a Scioli. Por gestiones de su hermano Pepe, el 14 de septiembre se sumó a último momento a una visita a la planta de Dow, en Bahía Blanca. No estuvo más de 15 minutos, pero le alcanzó para sacarse una foto con el embajador de EE.UU., Noah Mamet.

Ni Remy ni nadie puede responder esa pregunta. Primero porque faltan 13 días para la elección. Y también porque el gobernador, líder en las encuestas, ofreció ya más cargos que los que debe cubrir. Después de todo, como dijeron varias fuentes a LA NACION, “nadie sabe en realidad qué piensa Scioli”.
Una jungla de desconfiados

Photoshop para todos

El mes pasado, Scioli se sacó una foto con Galuccio en una estación de servicio. El equipo de campaña la difundió a la prensa con un retoque: borró a Galuccio

Áspera convivencia

Galuccio y Doris Capurro, su jefa de prensa, casi no se hablan desde hace tres meses

Recelo entre ingenieros

Si ganara Cambiemos, Juan José Aranguren haría una auditoría sobre YPF. LaNacion.ar

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