Se cae la locomotora de Europa

Alemania, la mayor economía de la zona euro, ya no es lo que era. Fue considerada durante años como la locomotora de Europa, el país que impulsaba el crecimiento de la región. Sin embargo, los expertos coinciden en que la economía germana, obsesionada con la austeridad, ha echado el freno y ha paralizado al resto.

El PIB alemán se contrajo en el último trimestre de 2012 un 0,6 % respecto al trimestre anterior, la mayor caída en casi cuatro años. De hecho, hay que remontarse hasta el primer trimestre de 2009 para apreciar un ritmo de caída más elevado (-4,1 %). Desde entonces, Alemania sólo había entrado en terreno negativo en el último trimestre de 2011, cuando descendió un ligero 0,1 %.

Por ello, el último dato publicado por la agencia estadística germana Destatis representa, sin duda, una mala noticia tanto para Alemania como para el resto de sus socios. De hecho, la recesión se ha agudizado en la zona euro en los tres últimos meses de 2012 al contraerse también un 0,6 %. Y esta evolución no es de extrañar porque entre Alemania (con un -0,6 %), Italia (-0,9 %) y España (-0,7 %) representan el 60% del PIB de la región.

¿POR QUÉ SE HA FRENADO ALEMANIA?
Los expertos coinciden en que principalmente hay tres factores que explican esta fuerte recaída de la economía germana.

Exporta menos a Europa
Por un lado, apuntan a la debilidad de la demanda exterior, sobre todo la demanda del área del euro. Alemania es un país exportador y en Europa tiene a sus principales socios comerciales. Sin embargo, con ocho países europeos en recesión técnica -España, Holanda, República Checa, Italia, Chipre, Hungría, Portugal, Finlandia- y otros a las puertas, como Francia, no es de extrañar que sus ventas en el exterior hayan bajado.

De hecho, para suplir esta carencia las exportaciones alemanas están creciendo fuera de la Unión Europea y en países emergentes, aunque ya hay quien apunta que también puede ver mermadas sus ventas en estos destinos. Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano y profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que “Alemania, como se veía venir, está sufriendo los efectos de que sus socios comerciales se estén desacelerando. Pero también acusa ya el impacto de que los mercados emergentes empiezan a desacelerarse, aunque todavía de forma suave”.

Ahorran y no consumen por la falta de confianza
Los analistas también coinciden en que uno de los factores del frenazo en Alemania es la caída del consumo privado. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, señala dos datos que reflejan esté parón en la demanda interna: por un lado, las ventas minoristas retrocedieron un 5 % en diciembre y, por otro, las ventas de coches se desplomaron un 16 % en ese mismo mes.

Los alemanes, tradicionalmente, cuando reina la desconfianza dejan de consumir, aunque tengan capacidad, y se entregan al ahorro, y esa actitud es la que han adoptado en la última parte del año.

Para Díez, el afán por ahorrar es casi una patología que mantiene al país prácticamente estancado desde 2000. Y resalta que en el último Eurobarómetro, el 60 % de los alemanes creía que la situación de su propio hogar iba a ser peor. Esta perspectiva negativa es la que explica en gran parte el retroceso del consumo.

Inversión empresarial
Por otra parte, los expertos también señalan el deterioro de la inversión empresarial, en buena parte por la incertidumbre internacional y del euro, como responsable del desplome del PIB alemán.

Para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, “en el descenso del PIB germano se puede hablar de factores temporales y otros más permanentes. En estos últimos se encuentra la demanda del resto del área. Pero está por ver cómo se comporta la inversión en el futuro cercano. Las autoridades alemanas son conservadoras, al esperar un crecimiento en este año del 0,4 %”, comenta.

YA NO ES LA LOCOMOTORA DE EUROPA
Con este panorama, los expertos sentencian que Alemania ya no es la locomotora de la zona euro. Martínez Campuzano lo ve claro: “Un país que tiene un superávit por cuenta corriente del 6 % del PIB no se puede considerar que tire del resto de economías”.

“No es un problema de declive, es una cuestión de que haya más motivación de la demanda interna y un descenso del ahorro interno, que favorezcan al resto de los países de la zona”, añade el estratega de Citi.

Por su parte, Steinberg asegura que “desgraciadamente, Europa se ha quedado sin locomotora porque ellos no quieren actuar como tal. No creen que una política fiscal expansiva sea una solución a largo plazo”. “Creo que Alemania se equivoca, pero también creo que no va a rectificar”, explica este economista.

Díez, de Intermoney, va más allá y sentencia que Alemania “no ha sido nunca la locomotora de Europa, siempre ha sido un vagón”.

¿CÓMO PODRÍA ALEMANIA LIDERAR LA RECUPERACIÓN EUROPEA?
En opinión de Steinberg, Alemania tiene herramientas suficientes para tirar de la economía europea. De un lado, podría aumentar el gasto público, ya que no sólo tiene margen para ello, sino que además se endeuda muy barato.

De otro, podría bajar impuestos y aumentar salarios para espolear la demanda y el consumo internos. En tercer lugar, según el economista, también podría permitir una política aún más expansiva del BCE para mitigar la fortaleza del euro y evitar así que ésta pueda actuar como freno a las exportaciones.

De momento, los analistas auguran un primer trimestre en negativo para el país germano, aunque con una caída más suave. De cualquier forma, los datos de finales de 2012 auguran un 2013 cuanto menos complicado para toda la zona euro. La Comisión Europea prevía en su último informe de noviembre un ligero avance de la región del 0,1 % este año, habrá que esperar a ver si empeoran sus augurios tras estas últimas cifras. El próximo 22 de febrero, día en que Bruselas presenta sus previsiones, saldremos de dudas.

Aunque el FMI sigue urgiendo a las autoridades alemanas a que implementen políticas que espoleen el crecimiento de la demanda interna con el argumento de que ello tendría efectos positivos de contagio (y no solo sobre la zona euro, sino sobre el conjunto de la economía global), no parece que Alemania esté dispuesta a salir de su enroque ni a romper su severa dieta de austeridad y disciplina, aun cuando esta receta se ha mostrado poco eficaz para superar un bache que se prolonga ya cinco años.

Un lapso en el que 5 de los 17 países del euro han tenido que ser total o parcialmente rescatados (incluyendo la asistencia financiera a la banca española), la desconfianza inversora se ha cebado en su tercera y cuarta mayores economías (Italia y España, respectivamente) y, lo que es más preocupante, ha extendido su influjo a la segunda economía más grande de la región, Francia, sobre cuya capacidad han surgido dudas en las últimas semanas, evidenciando que lo que sucede en los vagones de cola del largo tren europeo afecta también a los que van en cabeza.
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